sábado 16/1/21

La fórmula magistral para mezclar ciencia y diversión

El día que la ciencia tomó la calle en A Coruña será recordado durante mucho tiempo como aquel en que pequeños y mayores descubrieron que el método científico puede ir emparejado con la más pura diversión.
Hasta el alcalde se animó a ejercer de “paciente” para que le tomaran la tensión	pedro puig
Hasta el alcalde se animó a ejercer de “paciente” para que le tomaran la tensión pedro puig

Desafiando las previsiones meteorológicas, que también tienen mucho que ver con el método científico, el Día de la Ciencia en la Calle congregó a centenares de personas en el parque de Santa Margarita. Mayores y pequeños se pasearon por las inmediaciones de la Casa de las Ciencias para curiosear por los más de treinta jaimas que colegios y entidades de toda la provincia habilitaron para mostrar los más originales inventos.

Uno de los que más poderosamente llamó la atención fue el del colegio de los Franciscanos que centró su exposición en los célebres cubos de Rubik. Aunque se trataba de unos cubos un tanto especiales, con las más originales formas; desde bolas, pasando por dodecaedros, hasta una Torre de Hércules. “La clave está en modificar las estructura externa manteniendo el núcleo”, apuntaba José Manuel García Mouzo, diseñador de tan originales cachivaches y profesor de una actividad extraescolar sobre los cubos de Rubik.

Los juegos fueron, sin duda, el principal aliciente para los jóvenes visitantes del Día de la Ciencia. Y es que los organizadores no repararon en medios e imaginación para acercar de los métodos científicos un foco de diversión. Así por ejemplo, en el stand “Dona tu neurona” invitaban a todo el mundo a sumarse al proyecto de confeccionar una gran estructura neuronal que se exhibirá en la Domus con motivo de la celebración del Año de la Neurociencia y en homenaje a Santiago Ramón y Cajal. “Ya nos han enviado neuronas de muchos colegios, tanto de A Coruña como de otras partes, hechas con materiales muy sencillos como plástico, abalorios o alambre”, explicaban las monitoras de la Domus.

También hicieron las delicias de los visitantes, los juegos a tamaño natural que se instalaron en diversos puntos del parque, como un parchís o un ajedrez gigante. O los sencillos artilugios que exhibieron las escuelas infantiles como Carricanta, Monte Alto y Os Cativos para estimular los sentidos de los más pequeños.

 Como niños > Pero si los niños disfrutaron de la jornada, los mayores también tuvieron la oportunidad de participar en todas las actividades y en las clases magistrales impartidas por los estudiantes de los colegios participantes. Estos precoces científicos fueron los verdaderos protagonistas pues, junto con los profesores, llevaron todo el peso de las explicaciones y se encargaron de elaborar la mayor parte del muestrario. Así, los alumnos de La Grande Obra de Atocha ejercieron de “expertos” cirujanos mostrando los secretos del cuerpo humano con vísceras de animales. O los del colegio Eirís que se ofrecían a medir la radioactividad de los transeúntes y confirmaban, por suerte, que A Coruña “está muy lejos de los niveles de Fukushima”.

Hasta el propio Carlos Negreira no dudó en prestarse como “conejillo de indias” para que le tomaran la tensión en la “haima” del IES Isidro Parga Pondal. Allí el alcalde escuchó atentamente las explicaciones sobre nutrición y sobre la pirámide alimentaria “evolutiva” que habían diseñado los alumnos del instituto carballés. “Decidimos centrar nuestra exposición en la alimentación, abogando por los productos sanos y ecológicos y, al mismo tiempo, dedicar un espacio a las análisis metabólicos”, comentaba una de las docentes del centro.

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