domingo 25/10/20

José Ovejero | “La seducción se da si conoces el punto débil del otro”

Nada es lo que parece. Ni David es tímido ni Ariel, fuerte, pero José Ovejero seduce. Con letras.

El autor habló de “La seducción” en Moito Conto | ánxela trillo
El autor habló de “La seducción” en Moito Conto | ánxela trillo

Nada es lo que parece. Ni David es tímido ni Ariel, fuerte, pero José Ovejero seduce. Con letras.

Parece que el argumento sale si forzar. Solo.
Si da esa sensación está muy bien porque eso quiere decir que tiene fluidez, que no tropiezas y eso es trabajo. Puede parecer una tontería, pero elegir el tono del protagonista y cómo habla me llevó tiempo. Ariel tiene mi edad, así que no quería que fuese como yo.

Dice en el libro que los personajes se encuentran y se hacen protagonistas. ¿Cómo encontró a David?
Cuando empecé la novela, solo tenía en la cabeza a David por una historia que me contaran hace tiempo, que pasó en Montevideo, de un chico al que le dieron una paliza por error. Así que pensé en lo que le pasa a ese chico después y quise contarlo desde otro sitio que no fuese él, sino alguien que asistiera a lo que le ocurre. Su primera apariencia es la de un chico tímido que habla poco. Me gustaba esa evolución de David, que va seduciendo a Ariel para que haga lo que quiere.

Habla mucho de los escritores y sus relaciones.
No estaba previsto, pero el personaje me lo pedía. Ese cinismo con los lectores y los críticos. De alguna forma, es una autoparodia mía y de los escritores. No soy ajeno a esa realidad.

Supongo que es imposible.
Por supuesto, existe en todas partes y la del escritor, es una vanidad lógica porque después de pasar tres o cuatro años escribiendo, con poco dinero y dos o tres reseñas como resultado, si no estás convencido de que es importante... Date cuenta que competimos por muy poco espacio. La literatura ha desaparecido de las páginas culturales y la competitividad es más dura.

¿Imprescindible ser seductor?
Todos somos seducibles. La seducción funciona si conoces el punto débil del otro. Cedes si el otro lo hace bien, después está el atractivo erótico y el deseo, pero todos somos susceptibles de ceder.

Es interesante también por el choque generacional. ¿Fue intencionado?
No, pero después de escribirla pensé que había reproducido el debate entre los protagonistas de la transición y los indignados. Los primeros porque “tenéis esto y lo otro” y los segundos sin hacer un ejercicio de autocrítica. Ariel no la hace jamás y David le provoca. No me lo planteé, pero son dos posturas irreconciliables.

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