domingo 17/1/21

Hallan bajo el casco de un velero el cadáver del joven desaparecido

En el segundo día, los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil encontraron lo que temían: el cuerpo del joven de 27 años de Vilsantoña (Mesía) Manuel Rodríguez Gómez, que había desaparecido en la madrugada del jueves al viernes

Los buzos del GEAS fueron los que sacaron el cadáver de las aguas	 javier alborés
Los buzos del GEAS fueron los que sacaron el cadáver de las aguas javier alborés

En el segundo día, los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil encontraron lo que temían: el cuerpo del joven de 27 años de Vilsantoña (Mesía) Manuel Rodríguez Gómez, que había desaparecido en la madrugada del jueves al viernes tras salir de la sala Pelícano. El cadáver fue descubierto en el fondo de la dársena de La Marina, bajo el casco verde de un velero, en línea recta desde la discoteca. A las doce menos cuarto, los buzos lo sacaron del agua y lo entregaron a la custodia de la Policía Nacional, encargada de las investigaciones.

Desvelado el misterio del paradero del joven mecánico, todavía hay que esperar a que el examen forense del cuerpo aclare las circunstancias en las que se cayó el agua. En cuanto a su identificación, está fuera de toda duda, puesto que se encontró en las ropas del cadáver su documentación. También confirmó las sospechas de sus allegados: que a Manuel tenía que haberle ocurrido un accidente grave para desaparecer de esa manera.

un chico tranquilo
Todos coincidían en que se trataba de un chico muy tranquilo y normal, sin problemas personales ni ninguna clase de patología que hiciera temer por su salud, así que el Grupo de Desaparecidos de la Policía Nacional no tenía ninguna hipótesis que explicara una desaparición voluntaria. Sí contaba, en cambio, con varias imágenes extraídas de las cámaras de seguridad de la discoteca, así como de los edificios colindantes, que apuntaban a que el joven se había dirigido a La Marina tras separarse de su amigo en la sala.

Se sabe que a las 06.42 de la madrugada todavía estaba con vida porque envió un corto mensaje a su jefe del taller. Un simple “Ey”, que al receptor le cuesta explicarse. Quizá fue una confusión. En todo caso, a esa hora no había nadie en La Marina para contemplar cómo caía a las aguas de la dársena.

Tras pasar el fin de semana sin noticias, la Policía Nacional decidió inspeccionar el fondo del puerto, por eso pidió ayuda a los miembros del GEAS. Examinaron a uno y otro lado del club Náutico, por la zona más pegada al muelle, sin resultado, en un agua poco clara, y con un fondo lleno de desperdicios, hasta que la falta de luz obligó a interrumpir las labores que ayer culminaron de forma trágica.

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