jueves 28.05.2020

Un fuerte temporal de viento sorprende a los coruñeses y provoca daños en tejados y jardines

La cuarentena hizo innecesario precintar los accesos a las 
zonas verdes y al Paseo Marítimo
La fuerza del viento provocó daños en distintas partes de la ciudad, como en Adormideras | pedro puig
La fuerza del viento provocó daños en distintas partes de la ciudad, como en Adormideras | pedro puig

Fue un temporal inusual ayer. No tanto por las inclemencias meteorológicas como por el hecho de que esta vez no fue necesario tomar las precauciones habituales, como cerrar parques y jardines al a la circulación. La cuarentena evitó el trabajo de precintar los acceso a las zonas verdes o al Paseo Marítimo, pero no pudo impedir que los Bomberos tuvieran que acudir a las llamadas de antenas y chapas caídas de los tejados. También se registraron daños en los árboles de algunas de las zonas más expuestas al viento.

En tierra, las autoridades solo habían decretado un aviso amarillo por fuertes vientos procedentes del noroeste. La racha más fuerte que se registró en la Torre de Hércules apenas superaba los 70 kilómetros por hora, según el anemómetro de la estación meteorológica y fue alrededor de las nueve y media de la mañana. Pero el viento se mantuvo constante durante todo el día, y acabó provocando varios daños en toda la ciudad, puesto que no bajaron de los 40 kilómetros por hora. Uno de los primeros lugares donde se registraron daños fue en una zona verde de Adormideras, donde una ráfaga arrancó de cuajo la rama de un árbol situada en una de las plazas centrales.

Ya por la tarde empezaron a registrarse daños en los edificios de distintos puntos de la ciudad: tanto en Nuestra Señora de la Luz, en la Sagrada Familia, como en Almirante Eulate, en Riazor, se desprendieron antenas de televisión de sendos tejados y los bomberos tuvieron que acudir a retirarlo. Igualmente acudieron a las instalaciones portuarias, donde el vendaval había conseguido arrancar parte de la chapa del tejado de un almacén y, después, tuvieron que acudir a la plaza de Alberta Tapia, junto al Millennium, donde una bajante amenazaba con desprenderse.

Mar en calma

Por otro lado, en el mar la situación estuvo caracterizada por la calma, a pesar de haberse decretado la alerta naranja. Ni siquiera durante la pleamar las olas legaron a acercarse a la duna de Riazor, muy allanada por anteriores temporales y, debido a la cuarentena, la zona aparecía totalmente desierta, sin ninguno de los curiosos habituales. Esto puede deberse a que, a pesar del mal tiempo reinante, no existía un coeficiente de marea muy alto y por tanto, el viento no pudo empujar las olas hasta el Paseo.

Por otro lado, los expertos esperan que esta sea una de las últimas alertas meteorológicas a las que tenga que enfrentarse la ciudad, puesto que en abril apenas se registran temporales normalmente. “Es posible que quede una o dos, como mucho”, apuntan. Esta temporada, se han registrado numerosas ciclogénesis, pero la mayor parte de los daños se produjeron en tierra, mientras que el Paseo Marítimo apenas se vio afectado, aunque las olas llegaron a anegarlo en varias ocasiones, pero apenas se tuvo que cortar el tráfico.

El suceso más importante fue el temporal “Fabien”, que provocó en la ciudad 193 incidencias poco antes de Navidad. Durante 2019 llegó a rozar casi 2.000 incidencias debido a estos fenómenos meteorológicos, en que fueron los hechos más relevantes del año pasado en cuanto a emergencias. Pero “Fabien” resultó ser el fenómeno meteorológico más destructivo para la ciudad de todo el decenio. Desde las 09.00 del sábado 21 de diciembre hasta las 09.00 de domingo 22, la Policía Local y Bomberos tuvieron que intervenir en un total de 183 incidencias en la ciudad, lo que constituye todo un hito.

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