• Jueves, 18 de Octubre de 2018

El estatuto de autonomía que salió de La Coruña

El estatuto de autonomía para Galicia se venía reclamando desde el 20 de noviembre de 1918 bajo el título de “Autonomía Integral para Galicia” y auspiciado por la Asamblea Nacionalista Gallega, la cual se había reunido en Lugo a tal efecto.

El estatuto de autonomía que salió de La Coruña
Portadas de los estatutos de Galicia publicados en 1932 en La Coruña y en Santiago
Portadas de los estatutos de Galicia publicados en 1932 en La Coruña y en Santiago

El estatuto de autonomía para Galicia se venía reclamando desde el 20 de noviembre de 1918 bajo el título de “Autonomía Integral para Galicia” y auspiciado por la Asamblea Nacionalista Gallega, la cual se había reunido en Lugo a tal efecto. El comunicado que se dirigió entonces al Gobierno de la nación reclamaba para Galicia la autonomía integral y el ingreso de España en la futura Liga de las Naciones. Este fue el primer paso del nacimiento del Estatuto de 1931, el cual es el origen del actual y tiene mucha incidencia en La Coruña, porque en esta ciudad se aprobó y se envió a la Cámara de Representantes.
La celebración de este acto tuvo lugar el 4 de junio en el teatro Rosalía de Castro y culminó con la aprobación de las bases del Estatuto Político de Galicia. Pero la circunstancia de que los políticos gallegos se enzarzasen en guerras de intereses particulares y partidistas motivó que la comunidad no contase con su propio estatuto en 1932, no viendo a luz finalmente hasta 1936.

sesión histórica
El encargado de abrir aquella histórica sesión fue el presidente de la comisión de la Federación Republicana Gallega, la cual es la redactora de las bases del estatuto de Galicia. Su representante era Manuel Lugris Freire y el presidente de la federación, Armando Caamaño, que propuso a los siguientes ponentes: como presidente, Antonio Alonso Ríos, en honor a su calidad de representante de los republicanos españoles en Argentina; como vicepresidentes, Antonio Villar Ponte, Manuel Lugris Freire y Salvador Cabezas de León, que era decano de la Facultad de Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela; como secretario, el señor Lameiro; y como vocales, Amancio Caamaño, Tafall, Martínez, López Vázquez y Blanco Torres. Todos ellos, miembros de la Federación Republicana. Como auxiliares estuvieron Tobío y Filgueira Valverde.
Fruto de aquellas reuniones,  en el mes de diciembre de 1932 el alcalde de La Coruña, Manuel Iglesias Corral, fue elegido miembro de la ponencia encargada de redactar el proyecto del estatuto gallego, en el que se contienen las aspiraciones de Galicia. En él se pide que la capital de la comunidad se quede en La Coruña, por ser en aquel momento la representativa de la capitalidad de la región. Una pretensión que chocaba con la del movimiento político regional, que pretendía establecerla en Santiago.
En la sesión plenaria del 27 de noviembre de 1935, el Ayuntamiento coruñés interesó al Gobierno nacional que se adhiera a la Liga de Naciones y que conceda la autonomía integral a las regiones españolas. La Casa de Galicia en Buenos Aires aplaudía esta iniciativa y mostraba todo su apoyo.
Desgraciadamente este estatuto no vería su luz hasta el año 1936, merced a las discrepancias entre los propios políticos gallego a la hora de asumir la responsabilidad en un momento tan histórico para esta tierra. De no haber pasado todo aquello, muy posiblemente hubiese sido aprobado antes que el catalán y el vasco.
Así las cosas, el 13 de mayo de 1936, el presidente del comité ejecutivo pro Autonomía de Galicia, el señor Casal, invitó a la corporación municipal coruñesa a la asamblea que se celebraría en Santiago el día 17 del mismo mes para tratar la fecha del plebiscito y organizar la campaña necesaria hasta que el Parlamento aprobase el estatuto de Galicia, para convertirse en región autonómica dentro del estado español.
El 24 de junio se recibieron en el consistorio coruñés mensajes de las agrupaciones galleguistas radicadas en Buenos Aires, Santiago de Chile y Montevideo que se adherían a la campaña a favor de la Autonomía para Galicia.
De modo que el 28 de junio de 1936 se votó en Galicia la aprobación de su estatuto. De un censo de más de 1.340.000 votantes, lo hicieron a favor 993.000, lo que daba un sufragio emitido del 74%, sobrepasando en más de cien mil los votos exigidos para que este plebiscito alcanzase su validez con arreglo a lo marcado en la Constitución.
La provincia de La Coruña fue donde más se ejerció el derecho al voto, ya que de los más de 455.000 electores habían depositado su sufragio en las urnas unos 373.000, lo que representaba un 82% del censo.

nuevo retraso
Pero aquella realidad histórica y el sueño de todo un pueblo quedaron interrumpidos en las Cortes españolas, como consecuencia del alzamiento militar del 18 de julio de 1936.
El estallido de la guerra impidió también que la capitalidad se estableciese en Santiago, como estaba previsto en este estatuto.La cuestión se solventó con el nuevo estatuto de 1978, cuando se creó la Xunta y, con ello, se certificó el traslado de la capital gallega a Santiago, a pesar de los intentos del Ayuntamiento coruñés por evitarlo. Este celebró un pleno el 17 de abril de dicho año para tratar de mantener la ciudad como capital de la comunidad, sin conseguirlo.