sábado 16/1/21

La enfermera Isabel Zendal recibe la segunda estatua en su honor en dos décadas

Desde hace solo unos días, también el nuevo hospital de Madrid lleva el nombre de  esta coruñesa
La primera estatua, inaugurada en 2003, y la segunda, que se descubrió este lunes | pedro puig
La primera estatua, inaugurada en 2003, y la segunda, que se descubrió este lunes | pedro puig

El lunes, la alcaldesa, Inés Rey, descubría la placa homenaje junto a la escultura de la enfermera Isabel Zendal, el mismo día en el que partió de A Coruña la expedición “Balmis” que llevaba la vacuna contra la viruela por el mundo en 1803. Se considera la primera expedición sanitaria internacional y a Zendal, por tanto, la primera enfermera en participar en una iniciativa semejante. Es el mismo motivo por el que se le dedicó en 2003 otra estatua que se instaló en la zona ajardinada de O Parrote.

Esta talla lleva la firma del ourensano Acisclo Manzano y en 2008 el monumento fue trasladado a una zona próxima al mar para ceder su lugar a una imagen mayor de la Virgen del Carmen.

Si a esto se añade la calle que lleva su nombre en la Ciudad Vieja, puede decirse sin exagerar que Zendal es una de las figuras históricas más homenajeadas en la ciudad. Solo el cantante Pucho Boedo cuenta también con dos estatuas y una calle en su honor. Pero además, esta misma semana se inauguró en Madrid un hospital que lleva el nombre de Zendal, lo que rompe el empate. 

Con los niños
Las dos esculturas de la enfermera guardan cierto parecido: la representan a la enfermera unos niños. La primera figura los abraza, protegiéndolos del viento y el frío oceánicos. La segunda sostiene entre sus brazos a un bebé. Se trata de los 22 niños del orfanato Casa de Expósitos de la ciudad. El doctor alicantino Francisco Javier Balmis, impulsor de la expedición, decidió utilizarlos como recipiente para la vacuna, que les fue inoculada porque en los menores en el efecto era más rápido. Zendal, que era la rectora de la casa de expósitos, fue la encarga de protegerles durante el largo viaje a América. Entre ellos estaba su propio hijo. 

Los mayores tenían entre nueve y tres años y algunos fallecieron durante el viaje. Llevaron la vacuna a las islas Canarias, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Nueva España y luego Balmis, con nuevos niños, continuó hacia las Filipinas y China.

Se prometió a los primeros que podrían volver a Galicia, pero  tres murieron en la expedición, y los 19 restantes jamás regresaron, igual que la propia Zendal. Los pequeños coruñeses tienen su propio monumento junto a la Casa de las Ciencias, más sobrio: son 22 postes con placas que miran al mar.

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