sábado 16/1/21

Docenas de cámaras de tráfico llevan instaladas casi un año a la espera de ser activadas

El mes que viene se cumplirá un año desde que comenzaron a instalarse las cámaras para la vía prioritaria de las calles de Juan Flórez y Médico Rodríguez, y todavía no han entrado en funcionamiento.

Una de las cámaras de Juan Flórez	 javier alborés
Una de las cámaras de Juan Flórez javier alborés

El mes que viene se cumplirá un año desde que comenzaron a instalarse las cámaras para la vía prioritaria de las calles de Juan Flórez y Médico Rodríguez, y todavía no han entrado en funcionamiento. Sus teleobjetivos apuntan a la calzada, pero ninguna imagen es registrada en al sala de semáforos del 092 y sus lectores de matrícula no identifican a vehículo alguno. Son 17 las cámaras de la vía prioritaria que no envían ninguna señal. Y a estas, el Ayuntamiento añadió recientemente las de la avenida de La Marina, que se suponen para controlar el tramo semipeatonal de la avenida de Montoto pero para las que todavía no hay fecha de activación.
A la lista hay que sumar las del sistema “fotorrojo” que se instalaron en noviembre del año pasado para fotografiar a los conductores que se saltan el semáforo en rojo en la plaza de Ourense a la altura de la parada de taxis, pero también en la avenida de Linares Rivas, en dirección salida de la ciudad, a la altura de Marcial Adalid; en el cruce entre la avenida de Finisterre y Alfredo Vicenti y en la calle de Juan Flórez, en dirección salida de la ciudad, en la esquina con la calle Nicaragua.
También se deben añadir las 27 cámaras que deberían vigilar las calles peatonales del centro de la ciudad. “Llamadas de “optimización del tráfico en tiempo real” deberían vigilar que ningún vehículo no autorizado invada la calzada. Es todo un despliegue de vigilancia telemática que permanece inactivo y desaprovechado. A esto hay que añadir la formación que recibieron los agentes de Disciplina Vial a principios de este año para aprender el manejo de estos aparatos.

fondos europeos
La instalación de la mayoría de estas cámaras se decidió durante el mandato de Carlos Negreira, como parte del proyecto Smart City. Fueron 11,5 millones de euros los que recibió la ciudad de los fondos europeos y cuando llegó el nuevo Gobierno local se encontró con un proyecto a medio hacer (o en un 35%, según el Ayuntamiento) en el que no tenía ninguna confianza pero que debía desarrollar para no verse obligado a devolver el dinero. Así que hicieron lo único que podía hacer: mantuvieron encendidas las cámaras, pero sin que lleven a cabo ninguna función. De esa manera, cumplían la letra del contrato con Bruselas.
También hay que tener en cuenta que la Concejalía de Movilidad planea un cambio radical del mapa de líneas de autobuses. El responsable del área, Daniel Díaz Grandío, ha declarado en varias ocasiones que piensa reducir el número de líneas (algunas fuentes señalan que a la mitad) para aumentar la frecuencia de paso del transporte público, la única manera, en su opinión de que pueda competir con el privado. Y otro de los requisitos que necesita su plan es sustituir la vía prioritaria diseñada por el PP, y que comparten los dos tipos de vehículos, en una de uso exclusivo de buses y taxis, lo que implica algún tipo de barrera como la que instaló el bipartito. Eso convertiría las cámaras en inútiles.

dudas legales
Pero, además, están las dudas legales que afectan al sistema de “fotorrojo”. A Coruña no es la primera ciudad que ensaya este sistema de multas y muchas se han tenido que retirar por no constituir la foto que saca la máquina, “una prueba de cargo incontestable y fehaciente” según rezan algunas sentencias.
La ley sigue dando más peso a la palabra de un agente que a una máquina, y en el caso de que esta sea la única prueba, el conductor puede ser exonerado. A no ser que sea un radar.

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