lunes 26/10/20

Detenida una pareja en relación con el asesinato de un colombiano en A Cubela

Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) detuvieron ayer a una pareja a la que consideran sospechosa del asesinato que tuvo lugar el pasado 11 de enero, en la calle de San Diego, cuando un joven colombiano murió apuñalado en el pecho pasada la medianoche.

Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) detuvieron ayer a una pareja a la que consideran sospechosa del asesinato que tuvo lugar el pasado 11 de enero, en la calle de San Diego, cuando un joven colombiano murió apuñalado en el pecho pasada la medianoche. Ahora la UDEV considera que Manuel Emilio S.R. y Niela C.B., que tienen una relación de pareja, pueden estar implicados en este crimen violento, que conmocionó a la zona.

Sin embargo, los agentes todavía no han concluido la investigación (de hecho, sigue decretado el secreto de sumario por el juzgado de instrucción). En realidad, se espera efectuar una tercera detención en las próximas horas, así que no se sabe si el hombre es uno de los dos que testigos presenciales vieron marcharse del luchar de los hechos apremiándose el uno al otro o si es el que vestía “un chandal blanco”.

También se desconoce el papel de la mujer en el crimen. En un principio, la muerte del colombiano, Yonier Alejandro Arenas, de 25 años, no fue fruto de una pelea, sino un asesinato premeditado, puesto que sus agresores le habían llamado para que bajara a la calle cuando se encontraba en su casa, la travesía de Rianxo,


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En un principio, se barajaba como móvil del asesinato un ajuste de cuentas debido a celos, por lo que la mujer podría ser uno de los vértices de un triángulo amoroso que resultó fatal para Arenas, que al parecer tenía mucho éxito con las mujeres.

Todo acabó para él cuando recibió una llamada que le invitaba a bajar a la calle. Allí fue atacado y corrió hasta otra vía, perpendicular a la travesía de Rianxo: la calle de San Diego, allí por fin cayó en medio de la calzada donde fue descubierto minutos después, todavía con vida, por unos transeúntes que alertaron a los vecinos y a los servicios de emergencias. Arenas solo presentaba una única herida de arma blanca, en mitad del pecho, pero fue más que suficiente, porque no fue capaz de recobrar la consciencia.

A pesar de que las personas que lo encontraron trataron de taponar con gasas, eso no fue suficiente. Ni siquiera los operarios de la ambulancia del 061 consiguieron que saliera de la parada cardíaca en la que entró. Una vez en el Complejo Hospitalario Universitario, el personal médico se dio por vencido alrededor de la una de la tarde, cuando se declaró su muerte.

Mientras se atendía al moribundo, los agentes judiciales comenzaban las pesquisas que ahora mismo están cerca de culminar, después de once días. La Jefatura Superior de Policía había puesto un especial esfuerzo en solucionar el caso precisamente por la conmoción que había producido en el público.

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