viernes 20.09.2019

Antonello Allemandi | “Alberto Zedda me dio la posibilidad de dirigir con 18 años”

Es uno de los platos fuertes de la programación lírica. “Il Pirata” pondrá a desfilar en el Palacio de la Ópera a la magia del belcanto con la OSG y una batuta, la de Antonello Allimiendi, acostumbrada a hablar en italiano.

El director ya dirigió a la Sinfónica en 2005 en Pessaro
El director ya dirigió a la Sinfónica en 2005 en Pessaro

Es uno de los platos fuertes de la programación lírica. “Il Pirata” pondrá a desfilar en el Palacio de la Ópera a la magia del belcanto con la OSG y una batuta, la de Antonello Allimiendi, acostumbrada a hablar en italiano. Esta vez, le toca lidiar con una ópera un tanto olvidada, de Vincenzo Bellini, para la que contará con las voces de la soprano Saioa Hernández, la primera española que estrenará temporada en La Scala, el tenor Josef Kang y el barítono Juan Jesús Rodríguez, “todos fantásticos. Estoy muy contento con la distribución porque a estos cantantes solo los puedes encontrar en los grandes teatros”. Y Amigos de la Ópera los servirá en bandeja el 8 de septiembre para celebrar con ellos los 250 años de la fundación del primer teatro de ópera en la ciudad, que se destruyó al poco tiempo, pero que fue la primera toma de contacto con el género. 
No será la primera vez que Antonello se ponga al frente del conjunto. Ya lo hizo en 2005, hace trece veranos, en el Rossini Opera Festival, de Pésaro, con “La Gazzetta”, del autor homenajeado: “Tengo un muy buen recuerdo de esta orquesta. Fue una gran colaboración”. Bromea con que una década más tarde, se ha encontrado con los músicos más viejos, “y nuevas incorporaciones”. Sin embargo, “tienen un nivel muy bueno, son muy profesionales y colaborativos”. 
Llevan dos ensayos y todo fluye. Eso sí, dice que el belcanto engaña: “Parece muy simple, pero no lo es para nada”. La teoría difiere mucho de la práctica cuando los músicos se ponen a interpretar la partitura que se mueve. No va al mismo ritmo. Cambia y esa particularidad define a la pieza que saldrá a rodar en unas semanas: “La flexibilidad en el tempo, la respiración... así es el belcanto, de ahí el nombre, que le da protagonismo a los cantantes” para que se luzcan. 
La Sinfónica los arropará. Será otro personaje principal, “una parte muy importante”, supeditada a esas variables que comenta el experto: “Si tú tocas la quinta sinfonía de Beethoven siempre es el mismo tempo”. Esta música y, especialmente, Bellini, tiene mucha cosa, señala el director. 
Él la domina desde hace 24 años cuando la paseó por el Deutsche Oper Berlin. Además, presentó “Norma”, en Munich, e “I Puritani”, en Viena. Para Antonello, Bellini como Rossini son dos de los compositores que más conoce, “también Donizetti y, en general, todo el repertorio de mi país”. En cuanto a la Sinfónica, la ópera se aleja de lo de siempre. 
Por otra parte, el maestro destaca que la puesta en escena es tradicional, “no hay ninguna locura como se tiende ahora a hacer”. En este punto, Allemandi señala que la ambientación no es nada complicada y esto le da protagonismo a la música porque “claro que se puede innovar, pero siempre que tengas en cuenta la ópera que estás haciendo”. 
Añade que “muchas veces los directores de escena tienen una idea y la aplican, indiferentemente del título. No les importa y es una idea ridícula, pero este no es el caso”. 
Es por eso que está de acuerdo con darle una vuelta a la escenografía siempre que los títulos estén por encima de todo y llegue a la butaca directo. Primero está la historia. En un mundo que él pisó gracias a su pariente Alberto Zedda. El director, tan vinculado a esta ciudad y que falleció en marzo de 2017, fue “el que me dio la posibilidad de dirigir por primera vez con 18 años. Le estoy muy agradecido”. Antonello sigue los pasos a quien aseguraba que solo con mucha veteranía, se podía lograr que una batuta hablase de una manera menos musical. Más humana.

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