jueves 29/10/20

“A raíz de la crisis se vuelve a consumir más la heroína para poder evadirse”

 miguel plaza y maite lage  Aclad
“El botellón es una zona de riesgo porque se junta gente muy joven. Es un sitio donde es fácil encontrar y probar droga. Y se vende”
El gerente de Aclad y la pisocóloga coordinadora de la Unidad de Día ante la sede de la institución en A Grela javier alborés

La Asociación Ciudadana de Lucha contra la Droga (Aclad) tiene su sede en la calle de la Ermita, en el polígono de A Grela. Allí acuden a diario los toxicómanos que están tratando de superar sus adicciones. La institución, subvencionada por la Xunta, lleva más de 30 años prestando este servicio fundamental. Desde 1998, con María Teresa Lage como coordinadora de la unidad de día y, desde 2004, con Miguel Plaza como su gerente. Ambos declaran sentirse encantados de trabajar en un campo que les hacen sentirse realizados incluso cuando resulta cada vez más difícil llevarlo a cabo. Porque la crisis está cambiando algunas cosas.

¿Cuál es la adicción más común?

(Lage) Si hablamos de números, sigue siendo la heroína, pero la que está entrando de unos años para aquí es cocaína. Lo que ocurre es que hay gente de heroína que viene de muchos años atrás.

“es raro que
se enganchen
a una sola sustancia.
el binomio alcohol y cocaína es
muy común”
“estamos notando la entrada de gente muy joven derivada por la familia”

 

Pero, ¿ha cambiado algo en los últimos tiempos?

No, pero preveemos que, a raíz de la crisis, vuelva a subir el consumo de la heroína.

¿Sí? ¿Por qué?

Suele pasar en épocas con carencias y problemas. La forma más rápida de evadirse que encuentran es la heroína.

Los extoxicómanos no consiguen trabajo, se deprimen...

(Plaza) Tener trabajo es un factor determinante y los puestos que se eliminan son los de contratos temporales y los de más baja cualificación. Muchos pacientes presentan estas características.

¿Qué pasa entonces?

(Lage) Que vuelven a la marginalidad. Entonces se meten muchas veces al trapicheo o al intercambio de cosas para pagarse el vicio. La heroína es una sustancia que consiguen fácilmente, mientras que la cocaína cuesta más.

¿Pero se refiere a antiguos toxicómanos que recaen?

No, eso es lo que llamamos “reinicios” y ya lo estamos notando: gente que ya había estado en tratamiento y que vuelve a solicitarlo. Lo que esperamos es que entren casos nuevos.

Debe de ser una decepción ayudar a alguien a desintoxicarse y que vuelva a caer.

Es muy habitual. La recaída forma parte del tratamiento. Es raro que una persona haga un primer tratamiento y quede desenganchada.

Si ocurre con los fumadores...

Ahí está. Si vuelven a tocar la sustancia a la que son adictos, rápidamente vuelven a querer consumirla, así que sabemos que la recaída es algo normal.

Pero también atienden otras adicciones.

Sí, como el juego, pero muy poquito. Lo que ocurre es que la mayoría de los pacientes son policonsumidores. Es muy raro que estén enganchados a una sola sustancia, sino que las mezclan. Por ejemplo, el alcohol y la cocaína es un binomio muy común.

¿Por qué?

Porque el alcohol es un depresivo y la cocaína un excitante. Entonces cuando consumo cocaína y meto alcohol, el efecto de la cocaína desaparece y aguanto más el alcohol.

¿La cocaína no es una droga de fin de semana? ¿No debería bajar su consumo con la crisis?

Pero crea adicción y, al final, se consume todo el tiempo. Y además, es una droga de gente con dinero. Es un cambio en el perfil que vamos notando: que antes era gente más marginal y que de unos años para aquí es cualquiera.

¿Qué más cambios perciben?

Lo que se está notando mucho es la entrada de gente muy jovencita.

¿Sí? ¿Qué consumen?

Hachís. Vienen derivados por las familias, que en muchos casos se enteran por primera vez de que su hijo consume drogas por las multas que les llegan.

¿Las multas?

Si la Policía les para por la calle y les encuentran una china, eso te llega a casa en forma de una comunicación que dice que o pagas una multa de 200 euros o vas a tratamiento.

Pero estos jóvenes no son toxicómanos, ¿no?

En ese momento están consumiendo poco. Tontean en la zona de botellón con las drogas, primero con los porros, eso es muy habitual.

Se suele criticar el botellón también como lugar de consumo de drogas. ¿Es cierto?

El botellón es una zona de riesgo porque ahí se junta gente muy joven y a esa edad es cuando más curiosidad se tiene. Es un sitio donde es fácil encontrar y probar droga. Y se vende.

¿Cómo es el protocolo?

Se pasa a un trabajador social para la entrada en el centro, luego vienen citas con el médico para comprobar su estado físico. Se le hace una analítica y luego pasa a ser una intervención psicológica para que el crío conozca lo que le puede ocurrir.

¿Y ya está?

A veces, únicam ente lo que queremos es que venga. Ganártelo. Y son tratamientos mucho más cortos.

¿Recaen también?

(Lage asiente). Yo creo que es porque les falta motivación. No vienen aquí porque quieren, sino porque tienen que hacerlo, y eso se nota mucho.

¿Y en los casos más graves? ¿Se actúa igual?

Aquí, de entrada, siempre le ve una trabajadora social. Le hace una historia y luego pasa al médico y al psicólogo.

¿Es un proceso que se repite mucho?

Es el mismo procedimiento que pasan los pacientes mayores. (Plaza) Al día, en todos los servicios que presta la entidad, probablemente supere las 900 intervenciones. n

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