El sabor de las fresas volvió a invadir Eirís después de dos años

La degustación de fresas fue el plato fuerte del evento, con una gran acogida | JAVIER ALBORÉS

“¿Nos das unas fresas? Tienen una pinta excelente”, pregunta una mujer de mediana edad que se acerca al stand, todavía a medio instalar, en la cúpula del parque de Eirís. Y es que, aunque son poco más de las cinco de la tarde y la degustación está fijada para casi hora y media después, la impaciencia ya empieza a apoderarse de los asistentes a un evento muy especial. Se trata de la “Festa da fresa”, que en la tarde de ayer regresaba al barrio coruñés de Eirís, después de dos años de ausencia a consecuencia de la pandemia.
 

Había numerosas actividades programadas a lo largo de tarde y hasta bien entrada la noche: una verdadera fiesta en la que el plato fuerte, la esencia misma de la celebración, era la degustación del producto, fijada para las 18:30 horas. Finalmente, tras varios minutos en los que los organizadores intentaron poner orden a una cola inabarcable, las fresas empezaron a fluir, para agotarse en menos de media hora. “Todas as previsións foron desbordadas”, señala Mónica Díaz, presidenta de la asociación vecinal del barrio y referencia en la organización del festejo.
 

“Eirís, tradicionalmente, era o lugar no que plantaban as fresas que despois se consumían en toda a cidade. De feito, onde agora está a zona de Xuxán, pasaba un río e había un microclima que provocaba que as fresas se empezasen a dar moi cedo e durasen bastante tempo. Ademais, eran moi boas. Facíase sempre naquela época unha feira para mostrar o producto, e esta festa é unha homenaxe a aquelo”, explica Díaz.
 

En los años anteriores a la pandemia, era habitual que este evento congregase a unas cinco mil personas, pero ayer, según confirma la propia organizadora, “había moita máis xente que en 2019”. Era obvio que había ganas de volver a disfrutar.
 

Aunque la degustación era el elemento más representativo de la fiesta, las actividades fueron más. A primera hora de la tarde, más de una veintena de personas participaron en una visita guiada por las huertas urbanas de la zona, en las que, entre otros productos, también se cultivan fresas. “É precioso, porque é unha actividade que une á xente de xeracións distintas e fomenta que as persoas que plantan compartan os seus productos”, explica Mónica Alonso, que también forma parte de la asociación de vecinos y que ayer ejerció de guía en el periplo por las “leiras” de la zona.
 

Actuaciones de baile tradicional, una actuación de Paco Nogueiras, y conciertos como el de Culimaia amenizaron un día especial, que se cerró por la noche con la orquesta Marbella sobre el escenario de Eirís.

El sabor de las fresas volvió a invadir Eirís después de dos años

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