A Rubia Enxebre recupera el último bocado para las noches de fiesta

A Rubia Enxebre, situada en el número 22 de La Marina | patricia g. fraga

El muy coruñés hábito de cerrar la noche de fiesta con un contundente desayuno en El Timón, un bocadillo en el Torre Esmeralda o un perrito caliente en el Feypo antes de coger el taxi pertenece al recuerdo de los padres de la generación que ahora puebla el ocio nocturno. Sin embargo, Rodolfo Seekatz y su mujer Marisa, propietarios de A Rubia Enxebre, han visto una oportunidad de negocio en la gran cantidad de jóvenes, y no tan jóvenes, que hacen el peregrinar desde los pubs de la zona del puerto hacia la parada de taxis del Obelisco.


Situado en el número 22 de La Marina, con entrada también por Calle Real 52, la primera apuesta de A Rubia Enxebre en diciembre del 2021 fue por el take away. Meses después, Rodolfo y Marisa, únicos trabajadores del local, decidieron hacer un esfuerzo y dar servicio a aquellos a los que una larga noche haya abierto el estómago. Desde hace unas semanas, también preparan patatas fritas, salchipapas, tequeños y pizzas entre las 06.00 y las 10.00 horas.


Curiosamente, algo que tiene en común el local de La Marina con los clásicos del snack after hours es el hecho de tratarse de un negocio familiar y con un trato cercano. Algo que, por otra parte, se antoja fundamental cuando hay alguna copa de por medio. “Es una lotería, porque si hay alguien bebido se puede volver impertinente y molestar a otras personas, pero como mi servicio no es dentro del local no ha habido problema”, asegura Rodolfo, que no ha tenido que llamar a la Policía ni ha registrado incidente alguno hasta el momento. Su mujer, por su parte, se lo toma con gracia y destaca el buen ambiente entre quienes minutos antes saltaban juntos en una pista de baile. “Algunos pagan y se olvidan el producto, otros dicen que no les diste las cosas cuando ya se las has dado... pero en general la gente se porta bien”, comenta. “Solamente tuvimos un caso que una persona se pusiera pesada, y entre sus propios compañeros lo solucionaron”, añade.


La peor experiencia de los seis meses de vida A Rubia Enxebre fue un sábado alrededor de las seis y media de la madrugada, pero no estuvo protagonizado por clientes ni hubo una plancha por medio. Entonces, Rodolfo y Marisa no habían decidido abrir por las mañanas y, mientras descansaban, sufieron el robo de la caja, un ordenador, así como la rotura de una puerta.

A Rubia Enxebre recupera el último bocado para las noches de fiesta

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