Malestar entre los usuarios del área canina de Bens por su peligrosidad

Un perro juega sobre el cierre perimetral del área canina de Bens | quintana

Una hectárea en el parque de Bens es la mayor extensión de la que disponen los tutores, que no propietarios, de una población canina que el Rexistro Galego de Identificación de Animais de Compañía cifra en 29.477 para A Coruña. Sin embargo, lo que debería ser un espacio para que los compañeros socialicen y se ejerciten en el único lugar de la vía pública por el que pueden soltarse la correa, está lleno de amenazas para su integridad y elementos desaconsejables para su salud. Así lo denuncia, entre otros usuarios, Lorena Terrón, educadora titulada por la Xunta de Galicia y responsable de la Escola Canina Meu Can.


En el caso de Bens, son esencialmente cuatro los focos sobre los que sugiere centrar la atención, incluso desde el momento antes de entrar al área y la falta de información para los usuarios. “Las puertas no cierran, lo que es un riesgo cuando tenemos perros escapistas, pero es que debería haber un cartel con las normas de uso, al igual que sucede en Santa Margarita o Mesoiro”, explica Terrón.


Uno de los puntos que más preocupan a los usuarios, según expone la educadora, es el cierre perimetral de la zona, en el que la malla metálica y las piedras forman un peligroso cóctel, acentuado por la querencia de los canes a subirse en ellas y la tendencia a quedarse atrapados en una trampa para sus patas. En este caso, la solución que propone la responsable de Meu Can pasa por quitar el cierre anclado en el suelo, o bien por retirar las piedras del interior.


Antecedentes preocupantes

La denuncia de Terrón pasa de la teoría a los hechos que tuvieron que sufrir algunos usuarios anteriormente, como es el caso del estanque y la zanja o canalización de agua que atraviesa la zona verde. “El agua que está rodeada de plantas es un foco de infección y tiene una base de cemento, recientemente ha habido casos de perros con gastroenteritis vírica, y todos eran usuarios de esta área canina”, subraya en referencia a una especie de piscina pequeña para la que sugiere quitar las plantas de alrededor o bien directamente taparla.


La canalización del agua resulta la tercera de las cuatro trampas capitales de Bens, y la que provocó el incidente más grave hasta la fecha: el sufrido por el galgo Maggi cuando jugaba y que le provocó unos cortes profundos en una pata. La zanja lleva abierta y siendo parte del área canina desde la apertura de esta en el año 2018, a pesar de que tanto los usuarios como el portal Somos PetFriendly llamaron la atención del Ayuntamiento.


El último de los elementos sobre los que Terrón llama la atención es la llamada zona de agility, una suerte de circuito de habilidades del que advierte no es apto para cualquier animal: “Todos deben tener un trabajo previo para hacer deporte, porque se pueden hacer daño tanto el perro como el tutor; eso sí, en ningún caso deben ser de madera, porque se pueden golpear las patas y provocar una lesión”. 

Malestar entre los usuarios del área canina de Bens por su peligrosidad

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