Juanjo Mena: “El trabajo que hace la Sinfónica con los coros no tiene precio”

El director Juanjo Mena en el escenario del Palacio de la Ópera tras un ensayo con la OSG | Patricia g. fraga

El discurso de la Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG) lo dirigirá mañana (a las 20.00 horas en el Palacio de la Ópera) y el viernes (en Oviedo) el maestro Juanjo Mena, con un programa integrado por el “doble concierto en la menor, op. 102” de Brahms y la “Sinfonía número 4, en re menor, op. 120” de Robert Schumann.


No solo estarán la OSG y Mena, sino que “contamos con dos solistas de gran renombre: Asier Polo, chelista; y Clara Jumi-Kang, que es una violinista muy conocida, que tiene mucha afinidad con Asier”, explica el propio Mena. Las obras elegidas se complementan “perfectamente, por la relación entre Schumann y Brahms y por el tipo de lenguaje, no decidimos hacer ninguna obertura, porque el concierto en sí es una enorme obertura”, añade el director sobre los dos conciertos.


Mena ha dirigido a multitud de formaciones en diversos países y asegura que, en ocasiones como esta en la que se une la OSG como director invitado, “debes oler enseguida por donde tienes que ir, donde están los problemas, que persona no está en el sitio... es alucinante lo que se ve desde el podio, pero también es alucinante lo que los músicos ven desde su silla, por eso siempre le digo a los alumnos que estamos desnudos”, y agrega que “si queremos esconder algo, a los músicos no les cuesta ni cinco minutos descubrir que no nos la sabemos bien, o que he dormido mal o que estoy cabreado... a los músicos de las orquestas no les cuesta nada ver si va a ser buena semana, en una hora lo saben, por lo que tienes que estar muy atento a lo que la orquesta te da, para dar la mejor rotación de ideas”.


Para alguien que ha dirigido en varios países, Mena ha podido apreciar las diferencias a nivel social en el consumo de música. Pone como ejemplo el caso de su estancia como director de la Orquesta Filarmónica de la BBC, donde “todo tenía que ser nuevo e interesante, el público quiere algo que no ha escuchado últimamente y quiere cosas nuevas”, algo que le llevó a triplicar su repertorio, “eso te da una visión más amplia de la música”.


En América ve un cambio que lleva a que haya “una gran línea de actuación artística que se junta con la 

línea social”, explica y añade que “la diversidad es muy importante allí”. La sociedad privada sostiene buena parte de estas formaciones, motivo por el que se trata de realizar un ”trabajo en pos de la unión entre la sociedad en la que todos somos iguales, en la que no hay razas, que no debe haber discrepancias”.


Música y filosofía

Relata con una sonrisa que la “carrera musical de los Mena (él y sus hermanos)” comenzó gracias a un profesor, a una edad temprana, “por eso me pregunto por qué no hay gente que va con una flauta a las clases de los niños y forma un coro para tener el primer instrumento, el más natural que existe, poder vivenciar sus resonancias, tener vivencias musicales... por eso el trabajo que hace la OSG con los coros es algo que no tiene precio”, asegura.


La intención de Mena era estudiar Filosofía, pero nunca la dejó: “a través de la música llegué a utilizar y respetar planteamientos filosóficos, como en mis estudios con Celibidache sobre la fenomenología”, y añade que “al final no cogí filosofía solamente, sino que me metí en una filosofía musical apabullante, siempre nueva y gratificante”.

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