A Coruña vive su primera protesta contra la escalada de los precios

Los manifestantes marcharon por el centro de la ciudad | pedro piug

La crisis que ha provocado el parto de los transportes no amenaza todavía la subsistencia, que depende de acuerdos puntuales y voluntarios entre las asociaciones de camioneros y los productores. Algunos alimentos escasean puntualmente, como la fruta fresca o las hortalizas, mientras que otros, como la carne, ven reducida su variedad de oferta. Pero después de una semana de paro, 300 personas se han echado a la calle ayer por el centro de la ciudad, exigiendo medidas urgentes por parte del Gobierno, que todavía no ha cerrado un acuerdo.

Consumidores en Acción, CCOO, UGT, la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV) y las asociaciones de autónomos Uatae y UPTA son las entidades convocantes, bajo el lema “Contener los precios, proteger el empleo, frenar el deterioro de nuestras condiciones de vida”, Según la Policía Nacional, consiguieron reunir a unas 300 personas en la plaza de Pontevedra para luego realizar una marcha hasta el Obelisco, donde leyeron un manifiesto en el que advertían de que “la sociedad española vive con una profunda preocupación y gran malestar” por la inflación del 7,6%, su nivel más alto desde 1986, así como por la tensión de los precios de la electricidad, gas, los carburantes y otras materias primas de las que piden que se reforme el mercado eléctrico y el inmobiliario, además de avanzar en independencia energética.



Suministro sin garantías


Mientras tanto, el paro de transportes aprieta, pero no ahoga. “El suministro no está garantizado, pero no vamos a permitir que se hunda ningún sector. La supervivencia es nuestra prioridad”, señala Antonio Señarís, presidente de la Asociación Coruña de Empresarios del Transporte.

Hoy, según comentaba Juan Moreno, de la cooperativa Codebas, se podían ver camiones entrando y saliendo de Oza, con un cartel en el que se podía leer “Servicios mínimos”. En realidad, no es así: ningún sindicato ha convocado una huelga, sino que una plataforma al que el Gobierno no le reconoce representatividad ha convocado un paro y, por tanto, no existen servicios mínimos obligatorios, solo “ventanas de carga” como lo llaman los piquetes, formados por los propios autónomos. De momento, los pescadores han podido descargar, igual que los fabricantes de pienso con el cereal, y seguirá haciéndose a las seis de la tarde de hoy, a la espera de los resultados del a negociación en Madrid.

“Estamos en ascuas, esperando ver qué sucede mañana y qué medidas van a adoptar”, reconoce Señarís que advierte que su causa no solo goza del apoyo popular, sino que también suma apoyos cada día: “Ayer se sumaron los pescadores, y el día 28 se suman los hosteleros. Cada vez son más los que se unen”. 

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