Los 30 refugiados de Ucrania recogidos por los Bomberos y la Policía Local llegan esta tarde a A Coruña

Los refugiados, durante una parda en una zona de servicio francesa

La expedición protagonizada por bomberos y policías locales para raer desde Ucrania a una treintena de refugiados (mujeres y niños de corta edad) que empezó el miércoles terminará hoy a última hora, cuando se espera que la caravana formada por un autobús y varias furgonetas llegue al a ciudad. Ayer hacían noche en Burdeos, después de una larga etapa que les ha alejado miles de kilómetros de la zona en guerra. “Estamos un poco “mallados” –confesaba Manuel Aceña, policía local–, porque llevamos desde ayer bajando de los coches solo lo indispensable, pero la gente aguantando como una campeona”.


Aceña admite que, con tanto niño a bordo, fue necesario hacer un par de paradas precipitadas para evitar que se marearan, pero “la verdad es que todo ha ido bastante bien, y los jóvenes que ya están a bordo y las mamás, genial, son muy colaboradoras, se dejan llevar muy bien, y no se quejan nada”. Pero los conductores también acusan el cansancio de tantas horas de carretera. “No queremos tanto cansancio porque puede ser peligroso así que vamos a hacer una parada esta noche”. La asociación AGA Ucraína ya les ha buscado un alojamiento, donde las familias podrán dormir cada uno en una habitación. De esta manera, todo el mundo podrá dormir, asearse, y afrontar la última etapa del viaje con ánimos renovados.


Precipitaciones

En el poco tiempo que están juntos, han tenido tiempo de romper algo el hielo. “De ayer a hoy, notamos que las madres están mucho más tranquilas, que empatizan más, que se están interrelacionando mucho mejor”, asegura Aceña. Primero con ellas mismas, claro, porque, aunque hasta ese momento son desconocidas, siendo compatriotas y en la misma situación al amistad surge rápidamente. Pero también entre los doce bomberos y policías que están acompañándolas.


Por supuesto, el idioma es una barrera. Afortunadamente, uno de ellos habla su idioma, pero no es posible que esté a la vez en todos los vehículos, así que cuando se hallan en ruta, tienen que recurrir al inglés. “Varios de nosotros lo chapurreamos, y ellas también”, explica el policía local.


Resulta muy útil el traductor automático de sus teléfonos móviles, que les ayuda a tratar de despejar algunas de las muchas dudas que surgen en sus cabezas a medida que dejan cada vez más atrás sus antiguas vidas y se acercan a su refugio en A Coruña. “Se encuentran bien, en buenas condiciones de salud, pero su situación es precaria. Te preguntan cosas, sobre los teléfonos a los que llamar, si va a poder pagar esto con eso....”. Bomberos y policías tratan de responderles lo mejor posible. En algún momento, las dificultades del idioma provocan algunas risas, que se agradecen.


Los que mejor lo llevan son los niños, sin duda. Pasado el primer momento de recelo ante unos desconocidos que no hablan su idioma, van cogiendo confianza. Además, los bomberos son especialistas en ganárselos, acostumbrados como están a tratarlos en sus frecuentes visitas al parque de A Grela. Y tampoco hay que menospreciar el impacto de la gastronomía gallega.


Es cierto que las comidas son improvisadas, en zonas de picnic. Ni siquiera en Burdeos “Desde luego, de lujo no va a ser, más bien va a ser en una hamburguesas –reconoce Aceña–. Pero llevamos en la intendencia productos que nos han pedido, muchos personas, y productos, de Galicia, que han tenido éxito empanadas, fiambre, queso...”. Pero a partir de mañana tendrán la oportunidad de disfrutar más no solo de la gastronomía, sino también de la hospitalidad coruñesa.

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