Alarma en la Sagrada Familia por una joven armada con un hacha

Policías nacionales, en una imagen de archivo
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Un coche patrulla de la Policía Nacional intervino ayer un hacha de gran tamaño a una mujer de unos veinte años que la esgrimía por las calles de la Sagrada Familia. A juzgar por las descripciones de los testigos, la joven, de unos 20 años, parecía fuera de sí. Sin embargo, cuando apareció el coche patrulla y se cruzó en medio de la calle, no se mostró agresiva. Los agentes del 091 le conminaron a que depositara el arma en el suelo. Según los testigos, trató de explicar la situación a los agentes. “Mi novio me ha dejado”

El incidente tuvo lugar alrededor de las siete y media de la tarde, en el cruce de las calles de San Isidoro con la de San Lucas. Según parece, la joven armada con un hacha de mango largo, llamó la atención no solo por el arma, sino también por los gritos que lanzaba. “No sé qué gritaba, pero gritaba algo contra alguien”, explicó una testigo. Ante el ruido y el espectáculo, la gente se asomaba sin saber qué hacer, desconcertados por una visión tan poco corriente. No fue hasta que la joven en cuestión pasó por delante de un taxi que el chófer decidió alertar a la Policía.


“Llegaron enseguida”, comentó la misma fuente presencial. La joven en ese momento caminaba por la calle de San Sebastián cuando apareció el coche patrulla, se cruzó en su camino, atravesado en medio de la calzada, y de él salieron los agentes.


Sin agresividad

Según parece, la joven no mostró ninguna agresividad. Sostenía el hacha, pero con la cabeza hacia abajo. Los policías le pidieron que la dejara en el suelo, y ella obedeció. Según una testigo, que pudo escuchar parte de la conversación, la joven explicó que su novio la había abandonado. Un policía le preguntó, señalando al hacha: “¿Qué piensas hacer con eso?”. No era una pregunta fácil de contesta pero, en todo caso, no existe ninguna confirmación de que la sospechosa fuera arrestada.


Los vecinos de la Sagrada Familia llevan tiempo denunciando pequeños incidentes, como ocurre con Os Mallos, de manera que sucesos como este no contribuyen a mejorar la sensación de inseguridad que han generado las peleas, los hurtos, y las ocupaciones ilegales de edificios. Sin embargo, los propios residentes de la Sagrada Familia tienen que reconocer que el incidente de ayer destaca por encima de los demás.

Alarma en la Sagrada Familia por una joven armada con un hacha