¡Sentidiño!

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Recuerdo cuando Gerardo Fernández Albor siendo presidente de la Xunta de Galicia nos recalcaba a los periodistas hasta la saciedad que para conseguir entre todos los mejores logros para la naciente Comunidad Autónoma deberíamos tener ¡Sentidiño!. Algo que repetía siempre en sus intervenciones y que caló entre la población porque el primer presidente autonómico cada vez que veía que algo podía no seguir la ruta adecuada recordaba a sus interlocutores que con el mejor de los sentidos, y la mejor de las disposiciones, siempre se lograban los objetivos que se perseguían. La recomendación de Fernández Albor me viene muy bien para lo que pretendo incorporar en el presente comentario: que tengamos “sentidiño” cuando tan solo falta una semana para que nos adentremos en las fiestas más familiares con motivo de la celebración de la Navidad.


La necesidad de extremar al máximo el cuidado, las buenas formas y las buenas maneras de actuar, nos lo están recordando permanentemente los responsables sanitarios y los especialistas que llevan más de dos años trabajando contra este virus que deja en el camino a muchas personas y manda a los hospitales a los que han contraído la infección. En algunos casos de forma más leve y con menores síntomas y en otros con la necesidad de tener que pasar por una de las UCIS que sin estar saturadas, como ocurrió el año pasado, empiezan a sufrir los aumentos de los contagiados más graves y que necesitan los cuidados de los equipos de intensivistas.


La vacunación combinada con la prudencia son nuestras mejores armas para unas fechas en las que estábamos acostumbrados a las grandes concentraciones de personas y que ahora tendremos que disfrutar en nuestro entorno más cercano y familiar. Hace tan solo unos días que hablé con uno de los mejores especialistas que tenemos en medicina preventiva en Galicia y me alertó de que el mayor de los repuntes de la sexta ola tendría lugar después de las cabalgatas de sus Majestades de Oriente, que van a congregar a miles de niños ilusionados a la espera de sus regalos, y a sus acompañantes. Y me constataba que, por desgracia, muchas personas no van a respetar las medidas de seguridad establecidas.


Con “sentidiño” iremos ganando pequeñas batallas al virus. De no hacerlo así la guerra de las infecciones va a ser muy larga. En nuestras manos, en nuestras actuaciones, tenemos la mejor de las armas para seguir combatiendo esa infección recurrente que con demasiada frecuencia nos da sustos tremendos.

¡Sentidiño!