Una pandemia que ha permitido impulsar la salud mental

Imagen de la Unidad Mental de Vilarrodís, en Arteixo | quintana
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Este año que acaba ha supuesto un duro reto para los profesionales de la salud, y entre ellos los de la mental, que solo pueden desear que 2022 sea más tranquilo. El jefe del Servicio de Psiquiatría de Complejo Hospitalario Universitario (Chuac), Manuel Serrano, reconoce que “estamos como estamos todos los sanitarios, agotados, porque la presión ha aumentado de forma importante. La pandemia es un antes y un después. Un aumento claro y manifiesto de 2.000 pacientes en los primeros diez meses del año nuevos con respecto al anterior y en el número de ingresados”.

La forma en el que el virus ha afectado a coruñeses a un nivel anímico se discute todavía. La pandemia no ha generado tantos trastornos como síntomas y signos que no constituyen por sí solos un trastorno pero que sí son de carácter mental (ansiedades, estrés, agotamiento, irritabilidad, mal humor...). En cuanto a cuáles son los trastornos que más aumentan, la mayoría son descompensación de trastornos mentales que los psiquiatras ya tenían identificados y estabilizados. “Luego situación de relaciones y trastornos más leves hay aumentos que son de abordaje necesariamente por un especialista”, matiza Serrano.

Pero el covid también ha tenido un aspecto positivo. Existía un Plan Estratégico de Salud Mental en el que se ha estado trabajando desde los dos últimos años, que durante la pandemia se potenció más todavía para adelantarse a las posibles necesidades. “Ha supuesto un refuerzo de personal y de estructuras en toda el área sanitaria de Galicia ya desde el año pasado. Hay que reconocer el esfuerzo que se ha hecho porque el anterior plan que teníamos estaba obsoleto”, apunta el responsable de Psiquiatría.



Ayuda cercana


La estructura del servicio está basada en unidades de Salud Mental más cercanas al ciudadano, tanto en Especialidades como en Atención Primaria. En los últimos años, el énfasis se ha hecho en esta última En Arteixo, en Oleiros, en Elviña, en Betanzos, en O Ventorrillo, en el Abente y Lago... En total 17 unidades de Salud Mental y dos Infantiles, que se consideran la puerta de entrada y el eje principal de esta asistencia, pero existen programas para pacientes que necesitan ayuda especializada, a los que se les remite y que luego vuelven a su atención de cabecera.

Psiquiatría, como todo el mundo, espera con impaciencia la apertura del Nuevo Chuac, que serviría para poner fin a un carencia histórica de cámaras. “A día de hoy, tenemos que forzar un poco las altas porque tenemos un déficit importante”. Se supone que debe haber diez camas de Psiquiatría por cada 100.000 habitantes, pero el área coruñesa solo dispone de 30 camas (la mitad), desde el año 1996. Pero esto se solucionará cuando se abran las nuevas instalaciones, que tendrán reservada un ala para los pacientes psiquiátricos.

De momento, tendrán que enfrentarse a la Navidad y a su ola de depresiones, que Serrano matiza mucho: “Es un tema general, de cultura general, de pequeño estas fiestas son alegres y tienen esa connotación emocional intensa y luego cuando se es más adulto, de recuerdos de los ausentes. Pero hay un equilibrio”.

Ni siquiera se le puede achacar a nuestro frenético ritmo de vida todos los males que padecemos: “Datos fidedignos de todo no hay, pero con los datos disponibles es que la sociedad es más compleja y que eso genera situaciones estresantes, pero que haya más trastornos no está perfectamente probado”. Por otro lado, es cierto que el suicidio, “la muerte que se produce por nuestras enfermedades”, como la define Serrano, ha ido a más en los países desarrollados, excepto aquellos en los que se ha realizado un gran esfuerzo en la prevención: “Estamos organizándonos con un comité de prevención a nivel de comunidad y se está haciendo un esfuerzo de forma importante y recogeremos los frutos en años venideros”. 

Una pandemia que ha permitido impulsar la salud mental