La Policía Local desaloja una casa horas después de ser ocupada

La puerta precintada y asegurada con un cerrojo del número 37 de la ronda de Nelle| javier alborés
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La pronta actuación de la Policía Local permitió este fin de semana abortar la ocupación, del número 37 de la ronda de Nelle, un chalet situado en el cruce con la avenida de Arteixo. La vivienda, que hace largo tiempo que está vacía, había sido ocupada durante la noche del viernes al sábado por un individuo pero, como la ocupación había sido tan reciente, la Policía Local consiguió que abandonara el lugar sin mayor resistencia y luego procedió a precintar la entrada a la espera de que se repare la cerradura rota.


En un principio, el individuo trató de engañar a los agentes asegurando que vivía allí con otra persona, que le había invitado a vivir allí. Este segundo individuo habría irrumpido en la casa hacía una semana. Pero la historia no encajaba. Para empezar, en el interior del edificio no había ninguna pertenencia que indicara que allí vivía alguien. Además, habían sido los vecinos los que informaron de lo ocurrido cuando vieron que la puerta trasera, la que da al jardín, tenía la cerradura rota, y se habrían dado cuenta mucho antes si el allanamiento hubiera tenido lugar hacía una semana.


Fuentes policiales señalaron que el individuo no había conseguido lo que se denomina una “ocupación plena”. Es decir, que llevaba menos de 48 horas en el edificio. Además, no tenía a su cargo ningún menor, ni ninguna otra persona dependiente. De ser necesario, se le podría haber expulsado por la fuerza, pero el okupa se fue por su propia voluntad, después de habérsele expuesto la situación.


Sensación de inseguridad

La rapidez de la actuación policial ha sido celebrada por los vecinos, especialmente por los de Os Mallos, muy concienciados con este problema, puesto que en muchos casos, los okupas han significado para ellos otros problemas asociados, tanto a nivel de convivencia como delincuencial. Es decir: que el perfil que se está generando notoriedad es el de sujetos marginales, que en muchos casos se dedican al trapicheo de drogas o a pequeños hurtos y que generan esa sensación de inseguridad que ha llevado a los vecinos de Os Mallos a manifestarse en varias ocasiones.


Ante esto, las autoridades solo han respondido asegurando que la ciudad es todavía segura, que las estadísticas no se han incrementado significativamente con respecto a 2019, y aumentando en lo posible la vigilancia.

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