Droguería Villar | Los viejos remedios que aporta una nueva generación

Jorge González, en la droguería recientemente restaurada | patricia g. fraga
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Cualquiera que atraviese la puerta del número cinco de la calle Olmos siente que ha viajado en el tiempo. Es el efecto que causa la Droguería Villar, la más antigua de A Coruña, que mantiene el local original, con sus muebles antiguos que se han restaurado este mismo año, coincidiendo con un relevo generacional que también va a implicar un salto digital. En ese local de tres pisos de la calle Olmos, todo es antiguo.

La Droguería Villar nació con la Farmacia Villar, como un solo negocio, fundada 1827 en el centro de A Coruña. Un poco antes de la Guerra Civil, obligaron a separar la sanidad humana de otros artículos (agroalimentario, veterinaria, productos químicos...). En la calle Real permaneció la farmacia y en la calle Olmos se tuvo que instalar la droguería, con una ubicación separada. 


Droguería Villar (2)



Continúa habiendo un farmacéutico Villar, pero su local se reubicó al lado, mientras que la droguería se mantiene en su local original, el antiguo Olmos 5, que está conectado con el edificio de la farmacia al que se hallaba anexo.

El inmueble se construyó en 1934 y los planos originales, que se conservan en el Ayuntamiento, incluyen ya el mostrador que podemos ver en el local al entrar. En aquella época, después de la guerra, hacían falta varias plantas de almacenaje, y el edificio de la droguería contaba con varias plantas pero contiene todos los muebles originales. Hasta las lámparas se remontaban a la Guerra Civil, aunque hubo que cambiarlas porque no eran muy eficientes, pero se mantiene la estética y el espíritu.

“Recomiendo venir a la tienda porque tiene el encanto de una droguería tradicional, como las que quedan muy pocas en Galicia y en España, cuando vienen cruceristas de todo el mundo se quedan maravillados contemplando la estética de la tienda, por lo que creemos que es algo especial”, anima el administrador, Alberto Villar. El escritorio del abuelo, libros antiguos que incluyen cannabis, cocaína o venenos, bombonas de oxígeno con la marca familiar... Todo se ha conservado.



Salto digital


Pero esta es una nueva época: en febrero de 2021 se jubiló el último empleado. Su vida fue la droguería: entró con 16 años y se jubiló allí. “Cuidar al personal es marca de la casa, le estamos muy agradecidos y además, se casó con otra empleada de la casa. Forman parte de la familia”, asegura Villar. Coincidió con la llegada del nuevo gerente, Jorge González, que, como suele ocurrir, traía consigo ideas nuevas. Se trata de dar el salto digital. La idea de González consiste en combinar una droguería muy tradicional con la comunicación online. Su cuñado y administrador lo explica así: “Antes, en los 90, el concepto era ‘si no está en la Droguería Villar, es que no lo hay’. Ahora eso, con Amazon y Google, no sirve”. 


Drogueru00eda Villar (3)


Hoy en día, por ejemplo, lo habitual es buscar en internet un limpiador de manchas de bolígrafo, pero nadie te lo explica de forma profesional. Ya nadie hace remedios caseros. “Pero hay cosas antiguas que funcionan superbien”, insiste el administrador. Al público se le facilitará el contacto con los dependientes, porque existe una parte de asesoramiento muy importante: “¿Qué me recomendáis para esto?”.

Productos químicos y soluciones a medida para hacer vino, anilinas para alimentación, para bicarbonatos, sustancias para blanquear la ropa... No se trata de refundar, porque la base es muy sólida, pero sí evolucionar para durar como mínimo hasta 2027, cuando cumplirán doscientos años. De esta manera, lo nuevo ayudará a preservar lo antiguo. 











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