La reforma de la calle Cabana encara su fin con aceras más accesibles

Vista de las obras de la calle Cabana, con las vallas tiradas por el viento de ayer | Pedro Puig
|

La concejalía de Urbanismo anunciaba ayer la recta final de las obras de reurbanización que está llevando a cabo en la calle Cabana, donde está dotando al espacio de aceras más accesibles, con el objetivo de satisfacer las necesidades de las personas con movilidad reducida.


Esta vía se encuentra situada entre Cuatro Caminos, la iglesia de San Pedro de Mezonzo y Juan Flórez y se están invirtiendo 178.000 euros en su reforma.


Además de las mejoras de la accesibilidad, en la reforma de la vía se incluye también el cambio de pavimento y la mejora de la iluminación.


Más actuaciones

No es la única actuación que se está llevando a cabo, ya que las propuestas de reurbanización se extienden también hasta Monte Alto, donde se está actuando en la calle del Alcalde Abella.


En este vial se plantea la creación de una plataforma única, ante la inexistencia de aceras accesibles. Esta idea tiene como uno de sus fines la supresión de los pasos de peatones. El proyecto cuenta con un presupuesto ligeramente superior al de la calle Cabana, ya que reúne 221.000 euros.


Además, el Ayuntamiento tiene en marcha otras actuaciones por la ciudad, como una intervención en las inmediaciones del parque infantil de Pedralonga, donde también se está mejorando la accesibilidad.


Además de las obras citadas, el área de Urbanismo e Infraestructuras también señalaba ayer que se autorizó el derribo de un muro de hormigón que separaba el parque infantil de las instalaciones de la asociación Down Coruña, eliminando esta barrera visual e conectando, así, los dos recintos, atendiendo también a la limpieza del entorno. Así, para estas dos actuaciones, el Ejecutivo local realizó una inversión de 32.000 euros.


Contenedores

Además, el Ayuntamiento también anunciaba ayer el cambio de los contenedores soterrados situados en el cruce entre la calle Barrera y la de San Andrés, lo que, según apuntan desde María Pita, además de una mejora higiénica, mejora la accesibilidad de la zona.


Aprovechando el cambio, se eliminan las barreras arquitectónicas, para que las personas con movilidad reducida puedan hacer uso de ellos.

La reforma de la calle Cabana encara su fin con aceras más accesibles