El comunismo necesita un disfraz (II)

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Ycontinuando la primera parte de este artículo ya publicada, veremos ahora como de nuevo los comunistas insisten en su carnavalada buscando un nuevo disfraz que les permita seguir disfrutando de las comodidades del poder. La marca Podemos cotiza a la baja en la demoscopia seria, no en la del CIS de Tezanos.


Preocupados por esta situación que podría apartarlos del poder, los comunistas han puesto en marcha de nuevo su fábrica de disfraces y traicionando de nuevo a sus compañeros de viaje, buscan refugio ahora en una nueva “plataforma” que está montando Yolanda Díaz, para ocultarse de nuevo tras la sonrisa fingida y permanente de la vicepresidenta y con unas nuevas siglas que les permitan seguir moviendo los hilos sin dar la cara.


En esta ocasión es el propio Pedro Sánchez quien los apoya en esta operación. Desde Moncloa empujan la popularidad de Yolanda Díaz utilizando para ello a su amigo Tezanos quien, desde el CIS, da valoraciones engordadas a la vicepresidenta saltándose a la propia ministra Belarra, líder diluida de Podemos, en favor de Yolanda, que no pertenece a la formación morada, si no que porta en su bolsillo el carnet del Partido Comunista de España y que no siendo líder de nada, en este momento, aparece en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas sin saber muy bien el por qué, o quizás sí.


Esta vicepresidenta que también ocupa la cartera de trabajo en el gobierno de Sánchez y que era asidua al pañuelo palestino o “Kufiya” hasta que descubrió las pasarelas de la alta costura de Madrid, lo que la llevó a ser llamada la “pija-progre”, que no faltaba a una manifestación obrera porque la gustaba más una pancarta que a un oso la miel, esa misma, desapareció de Cádiz en los momentos más duras de la lucha del metal, parece que las manifestaciones violentas ya no le gustan cuando las mira desde el poder.


Como toda aportación al conflicto, le exigió a Pedro Sánchez que retirara la “tanqueta” que, como toda España pudo ver, se limitaba a retirar contenedores ardiendo de las calles para que fuesen transitables.

Como ministra de trabajo, tampoco tiene muy contentos con su gestión a los funcionarios que exigen su dimisión por el caos en el servicio de empleo o deja sin contestar unas 15.000 llamadas diarias a las oficinas del paro. Vistas sus dificultades para explicar los que son los ERTE, es fácil imaginar su nula capacidad para gestionar la cosa pública más allá de teatros y hoteles de cinco estrellas a donde acude a desayunos o mítines hechos a su medida para promocionar esa plataforma que ha de servir a los comunistas de refugio electoral. Muchos socialistas advierten a Sánchez de que se le está yendo la mano con Yolanda y que, si continúa por este camino, estará generando un “algo” que supondrá un gran problema al propio Partido Socialista.


El más claro de todos, una vez más, el socialista Rodríguez Ibarra quien, directamente, advirtió desde una entrevista en TV a Sánchez del peligro histórico que los comunistas han sido siempre para el Partido socialista. La factoría de Moncloa puede estar cometiendo un error que nos afectará a todos los españoles. Al tiempo.

El comunismo necesita un disfraz (II)