Lucía Lacarra: “En “Fordlandia” queríamos plasmar la necesidad de evadirnos”

Matthew Golding y Lucía Lacarra en un momento de “Fordlandia” | cedida
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En el confinamiento nació “Fordlandia”, el espectáculo que hizo soñar a Lucía Lacarra y Matthew Golding durante lo peor de la pandemia y que hoy representarán en el Colón (20.30 horas) con el objetivo de hacer soñar al público. Además, Lacarra también participó ayer en un encuentro del Conservatorio de Danza.


¿Qué es “Fordlandia”?

Es una obra que creamos durante el confinamiento de 2020. Nació de algo muy honesto, lo que queríamos era plasmar lo que sentíamos, esa incertidumbre, esa necesidad de evadirnos, de soñar, de escaparnos de la realidad, de creer que todo esto terminará algún día y de que nos íbamos a volver a encontrar encima de un escenario.


Cuando comenzó la crisis estaban en el extranjero.

Estábamos bailando en Dortmund (Alemania) y una mañana nos llamaron diciendo que cerraban el teatro y que nos recomendaban coger el primer vuelo que pudiéramos, porque la situación en los aeropuertos era muy incierta. Yo volví al País Vasco, donde estaba mi hija, y Matthew se fue a Amsterdam. Luego nos confinaron. Eso fue un shock, pero en el mundo de la danza fue devastador porque se cerraron los teatros y compañías y los bailarines se encontraron en sus casas sujetándose a sillas para hacer una barra y mantenerse en forma. La verdad es que fue aterrador. Es en momentos difíciles donde uno muestra su energía mental. Y decidimos hacer algo positivo de ese tiempo ilimitado, algo que generalmente no tenemos el lujo de tener, y crear algo a dos. Nunca teníamos ese tiempo.


¿Cómo se concibe un espectáculo sin poder trabajar en persona?

Teníamos la suerte de tener la coreografía de Yuri Possokhov (“Snow Storm”) y de Anne Hop (“Stillness” y “Close”) trabajadas desde antes de la pandemia. Lo que hicimos fue crear toda la idea: sabíamos como iba a ser, el orden, las músicas, el concepto, donde y cómo íbamos a grabar, teníamos el vestuario, habíamos hablado con el coreógrafo (Juanjo Arqués) que tenía que crear las dos piezas que faltaban, con la música de “Fordlandia” una de ellas. Lo teníamos todo en nuestra mente. El primer vuelo que salió de aquí, de Bilbao a Frankfurt, fue el 15 de junio, y yo estaba sentada en él, una experiencia aterradora con todo el aeropuerto cerrado. El 16 empezábamos activamente a crear con Juanjo; el 25 estábamos grabando las primeras escenas en Dortmund; a principios de julio estábamos grabando en Zumaia... Teníamos todo tan claro, que fue extremadamente rápido y estrenamos el 19 de septiembre.


Más de un año después, ¿Cómo está siendo la acogida?

Maravillosa. Por los mensajes que recibimos, es una obra que les hace soñar, les llena de energía positiva, les da fe, les deja evadirse durante una hora de la vida real, que es un poco gris todavía. Nos damos cuenta de que eso que nos ayudó a nosotros en el confinamiento, que era soñar con la obra, la gente lo percibe. Un año más tarde, estamos en una situación mejor, pero aún no ha terminado, y es un espectáculo que ayuda a olvidarse de eso.


Además ayer participó en una masterclass.

Era una clase, una barra, que impartió Gianluca Battaglia en el Conservatorio de Danza y en la que hice la barra. Pero, lo más importante, fue un encuentro directo con ellos, en el que los animé a preguntar, a compartir inquietudes, sus necesidades de conocer ciertas cosas que, por mi experiencia, he pasado y en las que puedo ayudarles. Me parece importante, porque es una profesión difícil, muy sacrificada, pero si uno tiene una mente clara, bien dirigida y enfocada de manera positiva, llega mucho más lejos y su cuerpo también, es ahora cuando tienen que entrenar mente y cuerpo.

Lucía Lacarra: “En “Fordlandia” queríamos plasmar la necesidad de evadirnos”