Marwan: “Los temas tristes y el desamor siempre han sido más fotogénicos”

Marwan actuará mañana, a las 21.30 horas, en Palexco, dentro del ciclo Acustiquísimos | david palacín
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El hall Proa de Palexco se convertirá mañana en el escenario del ciclo Acustiquísimos, cuando, a las 21.30 horas, Marwan presente ante el público coruñés su último disco, “El viejo boxeador”.


¿Cómo está siendo la acogida del disco?

Muy buena, la verdad. Sobre todo las reacciones de la gente son brutales. El disco es muy dinámico, tiene muchos matices musicales y rítmicos que hacen que las canciones sean muy variadas. En los conciertos hay una especie de montaña rusa de emociones sonoras y el público responde muy bien.


Describe el disco como más bailable de lo habitual, algo un tanto inusual al hablar de cantautores.

Sí, porque, generalmente, tendemos a los tiempos más lentos, a la melancolía. Este es un disco optimista, rítmicamente es muy rico, hay temas muy arriba, menos baladas, y lo cierto es que invitan a moverse. Y es una maravilla, porque poder transmitir, no solo a través de la letra, sino también de lo rítmico, que los cantautores lo hemos tenido un poco abandonado, a mí es algo que me gusta.


Hace poco calificaba el disco como uno de sus trabajos más completos, pero matizaba que le queda mucho que dar como artista.

Creo que sí. Siempre me han gustado las carreras de artistas que tratan de explorar diferentes direcciones y tratan de evolucionar y que a cada disco le van aportando algo diferente, que hace que a ese artista que ya todos conocemos se le sumen nuevos matices, y eso me parece imprescindible y es la búsqueda que yo tengo.


Además del cambio rítmico, también dice que ha dejado atrás el desamor para componer y ha abrazado el optimismo.

A veces siento que he abusado un poco del desamor, y creo que hay muchísimas temáticas en la vida que pueden ser abordadas y he vuelto a ellas, porque antes también escribía de otras cosas que no eran el amor y el desamor, y me parecen muy interesantes.


El desamor y el pesimismo son más sencillas para componer.

Sí, creo que las temáticas tristes, el desamor... siempre han sido más fotogénicas que las temáticas alegres. A parte, muchas veces utilizas el arte como cobijo, como refugio para tratar de hallar respuestas a cosas que se te escapan en la vida, a cosas que quizá no les hayas dado explicación. Y son los momentos malos, duros, los desencuentros, los desengaños, los que hacen hacerte esas preguntas. Las canciones, en ocasiones, no son más que preguntas que buscan una posible respuesta. Cuando uno está alegre no se hace preguntas, cuando uno es feliz, vive más en el presente y disfruta más, fluye. Cuando uno está en una situación de desencuentro absoluto, se pregunta muchas cosas y eso provoca canciones, porque las canciones tienen un punto de búsqueda que es muy terapéutico.


En alguna canción hace una reflexión crítica sobre las redes sociales y los números, ¿prevalecen las cifras sobre el talento?

No todo es blanco o negro. Pero la verdad es que, en ocasiones, los números prevalecen sobre el talento. Vivimos en un mundo absorbido por la cantidad más que por la calidad. Hay artistas espectaculares que tienen menos éxito que otros que son menos talentosos, pero más comerciales. Estamos en un momento en el que se aboga más por las ventas.


También le da un recado a los “haters”, ¿Las redes están ayudando a amplificar la crítica fácil?

Sí, algunas facilitan y amplifican los mensajes de odio, las descalificaciones y las trifulcas. También los medios. Es un círculo vicioso, porque todos entramos a ver esa situación morbosa, porque nos llama la atención. Hay como un ambiente ruidoso y es un poco terrible.

Marwan: “Los temas tristes y el desamor siempre han sido más fotogénicos”