Relato de tres tristes puntos

El estadio de Riazor se abrió solo para empleados del Depor y periodistas/Quintana
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DEPORTIVO  3 - 0 EXTREMADURA

Se cumplió el guion que estaba escrito. No hubo sorpresa en el Estadio Abanca-Riazor, los jugadores del Extremadura y su cuerpo técnico, el que encabeza Manuel Mosquera, ejercieron su derecho a la huelga y el partido de la duodécima jornada de Primera Federación fue suspendido, oficialmente, a las 12:31 horas, tras media hora de espera por parte de los árbitros, con el canario Lucena Perdomo al frente.



El relato de tres tristes puntos comenzó, por buscar un origen, en la temporada 2019-20, la última del Extremadura en el fútbol profesional, aquella en la que se presentó en Riazor descendido y se llevó los tres puntos que asomaron a los blanquiazules al precipicio. Los dos bajaron en ese polémico final de temporada por el aplazamiento del Deportivo-Fuenlabrada.

La temporada pasada empezaron los impagos. Seis meses en el mejor de los casos, más tiempo para futbolistas que ya estaban en el equipo, según indicó el portero, Casto, en una entrevista en El Larguero. El Extremadura se acogió al concurso de acreedores de manera voluntaria, el equipo no depositó el aval obligatorio para competir en Primera Federación, pero no fue expulsado porque contaba con el respaldo de una decisión judicial. Por eso inició la temporada a la espera de que un inversor solventara los problemas. Se sucedieron las promesas incumplidas, que llevaron a técnicos y jugadores a anunciar una huelga. La levantaron ante el DUX porque un empresario se comprometió a buscar un crédito rápido. Se aferraron a ese clavo ardiendo aunque no era cien por cien fiable. Le dieron diez días y no llegó el dinero. El viernes votaron nuevamente en el vestuario del Extremadura y esta vez mantuvieron el paro.

Lo anunció la Asociación de Futbolistas Españoles ese mismo día, al Deportivo le llegó la confirmación por otras vías. La Federación Española, en cambio, no había recibido el sábado la comunicación del Extremadura sobre su incomparecencia, según apuntó el club herculino. En A Coruña prepararon el partido como si se fuera a jugar. Pero Riazor ni siquiera llegó a abrir sus puertas. El club coruñés ya lo había adelantado en un comunicado que publicó en la web y que también trasladó por correo electrónico a sus abonados.

Llegó el día del partido. A las 10 estaban citados los jugadores en Riazor. La mayoría se trasladaron en sus coches particulares hasta la explanada del Palacio de los Deportes.

Una hora más tarde, la puerta de prensa se abrió para que accedieran al campo periodistas y fotógrafos. Además de miembros del cuerpo técnico que preparaban el campo para el posterior entrenamiento, el primero en salir al verde fue Jorge Valín, el único que se había quedado fuera de la convocatoria por lesión.

A las 11.15, pisó el césped el técnico, Borja Jiménez, con ropa de calle. Quince minutos después, el míster, Carlos Rosende (secretario técnico), Juan Giménez (adjunto a la secretaría técnica), Miguel Juane (secretario no consejero del Consejo de Administración del Depor), Albert Gil (director de organización) y David Villasuso (consejero y director general del club) charlaban en el césped de Riazor. También Eduardo Blanco, consejero, se sumó a la improvisada reunión.


A las 11.45 ya no quedaba nadie en el césped a la espera de que se decretara definitivamente la suspensión del partido. A las 12, los periodistas y gráficos tuvieron que abandonar el Estadio. Veinte minutos después, Jiménez atendió a la prensa y, dirigió una sesión. 

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