Caen las incidencias por el botellón sin ninguna denuncia tramitada en lo que va de mes

Agentes de la Policía Local vigilando una zona de ocio nocturno, la calle Torreiro | quintana
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En lo que va de mes, la conflictividad en el ocio nocturno ha descendido notablemente, a pesar de que la Policía Local ha tenido que reducir la vigilancia debido al conflicto laboral que persiste en su seno. Las llamadas de vecinos indignados, que antes saturaban la centralidad del 092, se han desplomado, así como las intervenciones de los coches patrullas. En lo que va de mes, no se ha tramitado ninguna multa por beber en la calle, según comentan fuentes municipales. Por otro lado, los propios policiales señalan que hubo varias falsas alarmas.


El mes de septiembre y el de octubre vieron una gran cantidad de actividad en el ocio nocturno, a medida que se iban levantando las restricciones. Este factor coincidió con otros dos: la vuelta a las aulas de los universitarios, y el buen tiempo que se prolonga hasta el día de hoy, prácticamente sin interrupción.


Esto dio lugar a una ola de llamadas al 092, procedentes de vecinos indignados (sobre todo los del Orzán) que veían interrumpido su descanso, así como continuas declaraciones de la asociación de Ensenada del Orzán, que aportaba imágenes en los que se veía a jóvenes en la calle hasta altas horas de la noche, algunos con botellas y equipados en muchos casos con altavoces portátiles que contribuyen a aumentar el nivel de decibelios.


En el cruce de las calles Sol y Socorro existe un sonómetro municipal instalado en un poste que registra los niveles de emisiones acústicas en tiempo real procedentes del entorno. El 26 de septiembre, domingo entre las 0.00 y las 6.00 horas, registró niveles de entre 73 y 93 decibelios. Según los residentes eso es entre 20 y 40 más que los límites establecidos en leyes españolas y europeas.


Alertas

En octubre, se recibieron tantas llamadas que los policías municipales están convencidos de que algunas eran falsas alarmas: “Acudíamos enseguida, y no encontrábamos a nadie, ni siquiera marchándose. No se puede decir que fueran falsas o no, pero no había nada”, explica un agente municipal. Eso ocurrió a finales del mes pasado cuando recibían por lo menos media docena de llamadas alertando de un botellón.


De momento, este mes no se ha tramitado ni una sola multa por botellón, como ya se ha dicho. Las últimas, una decena, fueron tramitadas hace unos veinte días, a 200 euros por cabeza. “No es una broma”, comentó un agente municipal. Sin embargo, todos saben que la calma actual es transitoria y esperan un aumento de los incidentes nocturnos el próximo mes, con la llegada de las fiestas navideñas, un momento que se complica más porque la Policía Local, que exige que se le pague un plus de peligrosidad proporcional .(más a los patrulleros que a los mandos), se niega a realizar horas extra, de las que dependen los dispositivos de seguridad extraordinarios.


Esto incluye el de ocio nocturno, que a día de hoy se cubre con un turno normal. Por eso ya no se pueden ver los tres o cuatro coches patrullas a alturas horas de la madrugada en el Orzán, como si se veía hace un mes, después de que la alcaldesa, Inés rey, calificará de “vandálico”, el comportamiento que exhibían algunos jóvenes a la salida de los locales de ocio nocturno.


Por el momento, es la Policía Nacional la que está manteniendo una presencia extraordinaria en la zona de ocio nocturno, a pesar de que el 091 también sufre una escasez crónica de efectivos en la calle. Mientras, el conflicto laboral entre losa gentes municipales y el Ayuntamiento continúa y no parecen que se hayan acercado ambas posturas en los últimos días. Al mismo tiempo, han cesado las protestas de los vecinos a través de la asociación Ensenada del Orzán, lo que ha permitido un respiro al Gobierno local, de momento.

Caen las incidencias por el botellón sin ninguna denuncia tramitada en lo que va de mes