Sexualidad en la guardería

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La Generalidad de Cataluña estudia un plan para comenzar la educación sexual en la guarderías infantiles, que acogen a niños de 0 a 3 años. No me puedo explicar cómo hemos pasado lustros y lustros, sin habernos dado cuenta de la necesidad de que los niños de 0 a 3 años recibieran educación sexual, y quién sabe si algunos maltratadores o algunos asesinos en serie, no son el resultado de este descuido.

Menos mal que la Generalitat de Cataluña avanza imparable en estos asuntos y, aunque esta necesidad haya pasado inadvertida en todo el mundo, aquí están los secesionistas indicando claramente los senderos del progreso.


Me pregunto si no habrán pecado de excesiva prudencia en las futuras medidas a tomar, porque desde que el niño nace hasta que ingresa en la guardería pasan varias semanas, en ocasiones varios meses, y creo yo que sería mucho más progresista que, al lado de la matrona, en el paritorio, se colocara un educador sexual infantil para que el recién nacido vaya enterándose lo que le espera en formación sexual, mientras conversa con el ginecólogo. Ahora que la sintaxis va a dejar de ser un conocimiento obligatorio, a ver si nos descuidamos y los niños que vienen a este mundo de progreso abandonan el paritorio sin tener puñetera idea de lo que es la progresista educación sexual, que, naturalmente, se impartirá en catalán.


Sospecho que estas feministas que quieren implantar la educación sexual en las guarderías deben tener algún problema con su sexualidad, y están convencidas y echan en falta de que no les explicaran nada del sexo al año y medio o a los dos años. Las mujeres y los hombres irresponsables, y mucho menos sensibles que ellas, hemos ido sorteando esta falta de información y no hemos devenido ni en putas, ni en putos, ni en maltratadores, ni en pederastas, ni en asesinos en serie. Ahora me doy cuenta de que hemos tenido suerte. La suerte que tendrá cualquier niña, cualquier niño en Cataluña, cuando al año y medio le expliquen que el sitio por donde mea, no sólo sirve para mear.

Sexualidad en la guardería