Roba por segunda vez en una churrería a plena luz del día ante la falta de patrullas

El sujeto la emprendió con un punzón contra las máquinas
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La churrería Núñez, en la Segunda Fase de Elviña, vivió el pasado fin de semana un extraño incidente ayer, cuando un cliente se negó a pagar una consumición. Cuando se le reprochó su conducta, acabó pagándolo con las máquinas expendedoras del local, que dañó con un punzón. Resultó ser el mismo individuo que había sido arrestado en la noche del jueves al viernes por haber tratado de robar esas mismas máquinas. El sujeto es un hombre de 41 años, vecino de la zona, y delincuente habitual.


El mismo día que le detuvieron le pusieron en libertad con cargos. Mientras reparaban las máquinas rotas en el robo, se pasó por allí y habló con el dueño. “Vaya movida os hicieron ayer”, recuerda Óscar Núñez que les comentó. En ese momento, no sabían quién era, pero el sábado a las dos de la tarde, entró en la churrería en compañía de otro sujeto y pidió una cerveza. 


Cuando la camarera quiso cobrarle la consumición, se negó, así que ella le retiró la cerveza. “Empezó a cagarse en todo, a amenazar. Tenía una bolsa de herramientas y se fue a las máquinas de vending”, explica Núñez.






Durante 24 minutos (grabados por al cámara de seguridad) usó un punzón y unos alicates para destrozar los cristales de las máquinas recién reparadas. “Se ensañó”, denuncia el churrero, que en ese momento no estaba allí. Nadie se atrevió a detenerlo por miedo a que les apuñalara con el punzón.


Llamaron a la Policía Nacional, pero nadie acudió. El mismo delincuente les dio la clave: “Llamad a quien queráis, que ahora están con el cambio de turno”.


“Luego me lo reconocieron y me pidieron disculpas. Al cabo de 17 minutos la Nacional llamó a la Policía Local pidiendo asistencia”, dice Núñez. Cuando llegó el coche patrulla del 092, ya se había marchado con 20 latas de refrescos. 


Fue detenido cerca de la estación de servicio de Elviña, aunque se resistió. Como además, tenía tres causas pendientes, ingresó en prisión. “Que no me digan que hay seguridad en las calles”, concluye el churrero.

Roba por segunda vez en una churrería a plena luz del día ante la falta de patrullas