Emalcsa corta la canalización que lleva la mitad del agua de A Coruña

Los operarios estuvieron trabajando en la zona durante toda la jornada | patricia g. fraga
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Los operarios de empresa municipal de aguas, Emalcsa, acudieron ayer al cruce de la avenida de San Cristóbal con Alfonso Molina para llevar a cabo una importante obra de mejora en una de las conducciones más determinantes de la ciudad. “Esta tubería es una de las dos que llevan el agua a la ciudad”, explicaba el director técnico de Emalcsa, José Manuel Orejón. Por esa canalización discurre el líquido a una velocidad de más de 700 litros por segundo. Debido a las obras que duraron todo el día, se pudieron detectar casos de turbidez en el agua.


“Sentimos las molestias”, se disculpó Orejón que aclaró que el principal problema se produciría a última hora, cuando se restableciera el flujo normal del agua. En ese momento, todos los depósitos minerales propios del agua que están incrustados en las tuberías se desprenderían y recorrerían las canalizaciones hasta salir por los grifos de los coruñeses. Sin embargo, desde Emalcsa señalan que apenas recibieron quejas por este motivo.


Por su parte, Orejón recordó que el número de incidencias que los coruñeses tienen que soportar en su red de abastecimiento de agua se ha desplomado en los últimos años gracias precisamente a intervenciones como esta.


Instalación de válvulas

El objetivo de las obras de ayer era instalar unos elementos de regulación del agua, concretamente unas válvulas que ayuden a controlar con más exactitud ese flujo de casi setecientos litros por segundo. Según Orejón, los coruñeses no debían haber notado ayer ningún problema por falta de presión a pesar de que la ciudad consume cerca de 100.000 litros cúbicos de agua al día.


“Contamos para evitarlo con el otro conducto, por el que pasa una cantidad de agua similar y en el que aumentamos la presión, y que también transcurre por Alfonso Molina. Además de la reserva del agua de los depósitos de la ciudad”, aclaró el director técnico. Toda este líquido, procedente del depósito de Almeiras, debía fluir sin problema.


Esta obra se incluye dentro del Plan Director de Emalcsa, que prevé una serie de mejoras cada año. Orejón recuerda que, desde los años 80, los avances han sido constantes en la red. “Entonces el 70% de las tuberías eran de fibrocemento”, explica. Se trata de un material más quebradizo que poco a poco se ha ido sustituyendo por fundición dúctil.


A día de hoy, el director técnico de Emalcsa estima que el fibrocemento solo supone el 5% de la red coruñesa. Es una de las razones por la que el número de incidencias ha caído, aunque todavía se producen, sobre todo con motivo de obras de urbanización que afectan a las tuberías.

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