Suiza patria querida

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Esto de “acarretar” fondos a Suiza no es de ahora. Ya era una ruta muy concurrida para nuestros ricos más famosos. Era el año de gracia de 1.976. El dictador ya estaba bajo tierra pero muchos de los suyos temían a la llegaba de la verdadera democracia, muerta con el franquismo la orgánica; se había legalizado al PCE y los trabajadores se habían repartido entre Comisiones y UGT. Y, se rumoreaba en los círculos financieros que muy pronto se les acababa la ganga… Y las grandes fortunas, echan en la dictadura, empezaron el viaje…


Eran tan conocido el camino que el gran Forges parió la famosa canción que se asoma a este su balcón. Recuerden la letra y echen unas risas para paliar el cabreo de una nueva aventura financiera del emérito. Observarán, además, que eso sigue vigente:


La música es de Asturias patria querida, se canta a ritmo de tango y esta es la letra


Ay Suiza patria querida. Con la maleta repleta de pesetas vuelo a Laussane una vez por a la semana.


Pequeñas sisas pa que viajen mis divisas que siempre el capital es internacional.


Ser patriota no es sinónimo de idiota y la bandera la llevo en la billetera.


Me da cangelo si me huelo algún revuelo y me sienta fatal la reforma fiscal.


¿Qué les parece? ¿A qué vale para ahora mismo?


Como el mundo avanza que es una barbaridad, ahora se puede ir a Suiza o dar la vuelta al mundo de paraíso fiscal en paraíso fiscal. Tenemos los papeles de Panamá, la ya famosa caja de Pandora, etc.,etc. Y no contamos con los próximos juicios.


Claro que el último acuerdo entre los dos grandes partidos sobre los candidatos pertenecer a lo más alto de la cúpula judicial no es para sentirse satisfechos ni seguros. Y luego te dicen que “debemos acatar las decisiones judiciales y visto lo visto y oído lo que escuchamos es cada vez más difícil.

Suiza patria querida