Sánchez engorda su álbum de fotos

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satisfecho por la ya prácticamente segura aprobación de ‘sus’ Presupuestos –nuca dudó, ni él ni casi nadie, de que lo lograría–, sin haber hecho, reconozcámoslo, concesiones demasiado onerosas ni a ERC ni al PNV, Sánchez se dedica este fin de semana a engordar su álbum de fotos. Lo cual es algo que siempre gusta, especialmente a un político. Y más a un político obsesionado, como él, por la imagen.

Este finde, en Roma, además de estrechar protocolariamente la mano de Biden, que ya llegará algún día el encuentro bilateral, Sánchez se verá en el G-20 con más de media docena de dirigentes de otros tantos países y con los responsables del FMI, de la OCDE, del Banco Mundial... Aparecerá como un estadista preocupado por el cambio climático en la ‘cumbre’ del COP26 de Glasgow y por la crisis de suministros, que son dos de las cuestiones clave en las agendas planetarias. Y, de paso, como un líder destacado de la socialdemocracia occidental junto al italiano Letta, al próximo canciller alemán Scholz o la neozelandesa Jacinta Ardern. Esta vez se lo han organizado bien, la verdad.

Sánchez convencerá personalmente más o menos –más bien lo segundo, dicen las encuestas– a los españoles. Pero creo que sería un error figurar entre quienes se alegran de que el presidente de Estados Unidos no le dedique más tiempo al hombre que preside el Gobierno de España. Como es, a mi entender, equivocado alinearse entre quienes aseveran que España cuenta poco en el mundo.

Cierto que hemos perdido peso en el tablero internacional, pero no menos cierto es que una política exterior inteligente –y el ministro Albares es bastante capaz de realizarla, por lo que le llevo visto y oído, tras horrorizarme con su predecesora– puede revertir radicalmente la situación. Y Pedro Sánchez, con todos sus defectos domésticos, se desenvuelve bien, bastante mejor que sus predecesores, en los foros internacionales. Al menos tan bien como mal en determinados foros democráticos nacionales.

Y vuelvo a lo del álbum de fotos. De acuerdo: Biden no le ha colocado aún a su vera junto a la chimenea en la sala oval de la Casa Blanca. Pero, dentro de siete meses, Sánchez será el anfitrión del presidente norteamericano y de los principales líderes occidentales en la ‘cumbre’ de la OTAN en Madrid. Y ahí sí que va a tener ‘photo opportunities’ para su colección cuando falte poco más de un año para las elecciones generales y cuando la UE ya esté haciendo efectivos los pagarés de los fondos ‘next generation’.

Ya me dirá usted si Sánchez no tiene motivos para encarar este ‘puente’ festivo con ánimo optimista. Sobre todo, cuando los titulares periodísticos dedicados al rival ‘popular’ hablan de disensiones internas por un quítame allá esas fechas de congreso del PP madrileño. En fin, déjeme terminar diciendo que a Sánchez le sigue faltando, en su álbum, esa imagen de una acogida generosa a Pablo Casado en la escalinata de La Moncloa. Pero, aunque entre las virtudes de Sánchez no figura precisamente la generosidad, ¿para cuándo esa foto ‘doméstica’, tan necesaria?


Sánchez engorda su álbum de fotos