La duna empieza a tomar forma en Riazor para preparar la playa para los temporales de invierno

Una excavadora levanta la duna de Riazor, en una imagen de archivo/AEC
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A eso de las 11 de la mañana empezó la temporada invernal en la playa de Riazor. Fue con la llegada de las dos excavadoras que desde ayer y durante los próximos días trabajarán en el arenal para dejar la zona lista para evitar los embates del oleaje típicos de los inviernos coruñeses. La duna protectora volverá un año más a formar parte del paisaje urbano.

En una estampa ya típica por estas fechas, los dos bulldozer que se encargarán de amontonar la arena para crear barreras naturales en Riazor entraron directamente desde la zona del Playa Club, ya que su gran peso hace imposible que puedan circular por la acera del Paseo sin destrozarlo. Así, en pocas horas ya empezaron a dejar a la vista los primeros montículos que protegerán la acera y la carretera de las olas del Atlántico. Los trabajos seguirán en los próximos días y su duración dependerá de las circunstancias meteorológicas, que en principio, según MeteoGalicia, son favorables hasta el viernes.

Una vez que el experimento realizado en el año 2019 situando dos dunas consecutivas no dio el resultado esperado, este año se repetirá la fórmula tradicional que se recuperó en octubre de 2020: un solo montículo de entre dos metros y dos metros y medio de alto –según la zona en la que se asiente su base– será el que se levante para frenar la fuerza del agua e intentar evitar que esta llegue hasta el Paseo Marítimo.


También se repetirá la fórmula de dejar entre diez y doce metros desde la duna hasta la acera para conseguir que, en caso de que una ola supere el montón de arena, todavía haya espacio suficiente para que el agua se frene antes de “tocar tierra”. Con esta distancia hasta la balaustrada, unida a la altura de esos 2,5 metros máximo, también se evita que la playa quede cegada. Así, ciudadanos y turistas seguirán pudiendo ver el mar desde el Paseo pese a las dunas protectoras. 

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