Automóvil: peligro

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Poco a poco, el automóvil se comienza a convertir en un objeto peligroso. No me refiero a las consecuencias derivadas de su mal uso en la conducción, que pueden provocar heridos y muertos, sino un objeto cuyo peligro comienza al minuto siguiente de haberlo adquirido. España cuenta con importantes factorías que fabrican automóviles, casi en la mitad de las autonomías, pero se observa que cada día aumentan las normas que nos conducirán a evitar adquirir un automóvil por ser fuente de desembolsos continuos y en aumento.


En algunas ciudades, como Madrid, se ensanchan las aceras y se suprimen viales para los vehículos de motor, con lo que se logra un transporte atascado y lento que, al permanecer tanto tiempo en la calle, aumenta la contaminación del aire. El otro día tardé en recorrer el tramo que va de la calle Princesa a Cibeles, veinte minutos. En tiempos anteriores eso se reducía a cinco minutos, lo que quiere decir que no es que se haya contaminado el aire cuatro veces más, sino posiblemente un 800% puesto que, al arrancar en primera, volver a parar a los cinco metros, y vuelta a arrancar, se consume mucho más combustible que si el vehículo se detuviera tres veces ante tres semáforos -minuto y medio o dos minutos- y circulara a 40 k/h en su mayor parte.


Si compras un automóvil pagas los impuestos correspondientes, el permiso de circulación, pagas por el trozo que ocupas al aparcar en la calle, y, ahora, vas a pagar al salir de la ciudad, si tomas una autovía. Esas autovías se hicieron con el dinero público, pero las tienes que volver a pagar porque las usas, y, sin embargo, no me rebajan impuestos, porque ni uso la escuela, ni la universidad pública, ni me descuentan nada, porque hace dos años que no voy al médico. Mi hija ha cambiado el coche de gasolina por uno eléctrico para apoyar la rebaja en la contaminación y, hoy, tiene insomnio, porque sabe que el coche está enchufado toda la noche y, con lo que ha subido la energía cree que le han puesto una trampa falaz. Ahora, cuando llegue el invierno, subirá la contaminación por el encendido de las calefacciones. Pero le echarán la culpa al automóvil. 

Automóvil: peligro