Los vecinos del Orzán denuncian el uso de altavoces en la calle de noche

Imágenes cedidas por los vecinos en los que se ve a jóvenes bebiendo en Pasadizo del Orzán
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Después de cada fin de semana, las quejas de los vecinos del Orzán arrecian. La denuncia se centra siempre en los “elevadísimos” niveles de ruido que genera el ocio nocturno: cientos y cientos de jóvenes (algunos de ellos menores) que se congregan en las calles cercanas a los locales de copas. La situación empeora porque a menudo utilizan pequeños altavoces portátiles, que conectan de forma inalámbrica a sus teléfonos móviles, de manera que los vecinos no solo escuchan gritos, sino también música, lo que no contribuye precisamente a la calidad de su sueño.


Las autoridades reconocen que es bastante habitual que los jóvenes hagan uso de estos aparatos, sobre todo en los botellones que se celebran en lugares como la plaza de Juan Naya, en Zalaeta, o en la playa del Orzán. Su pequeño tamaño permite llevar los altavoces con comodidad en la mano, en el bolso, o colgados del cinturón. Pero la asociación de Ensenada del Orzán asegura que la música se escucha en Pasadizo del Orzán y en la calle del Socorro. Como los locales de copas están insonorizados, la música solo puede provenir de estos aparatos portátiles que contribuyen a volver a los vecinos tan insomnes como furiosos.


“Minibotellones”

La alcaldesa, Inés Rey, es la receptora de gran parte de esta ira. En un comunicado, Ensenada del Orzán la acusa de haber trasladado el problema del botellón de Méndez Núñez a “debajo de nuestras ventanas, a escasos metros de nuestros dormitorios” y asegura que “ahora tenemos 200 mini botellones distribuidos por el centro de A Coruña. Cada uno con sus altavoces inalámbricos, su bolsa del supermercado, sus gritos, sus vomitonas y sus meadas”.


El mal humor de los vecinos se explicita en el texto, cuando recuerdan que la alcaldesa había tomado la decisión de prohibir el botellón en los jardines por los destrozos que provocaba: “Felicidades, ahora tiene usted árboles más sanos pero vecinos mucho más enfermos y muy, muy cabreados”.


El Gobierno local señala que el botellón, como tal, no existe, sino pequeños grupos que son desbandados por la Policía Local. La alcaldesa ha expresado su apoyo a los vecinos y asegura que se ha aumentado la presencia policial en la zona. Pero la asociación no se da por satisfecha y exige una reunión con la regidora.

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