Los Bomberos apagan un incendio causado por intrusos en una obra abandonada en la Sagrada Familia

Bomberos, durante las labores de extinción dentro del inmueble | pedro puig
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Los Bomberos acudieron a un edificio en obras situado en la calle de Nuestra Señora de Fátima, en la Sagrada Familia, en cuyo interior se había declarado un incendio. Una hora después había sido sofocado. Fuentes de los servicios de emergencia señalaron que el fuego se había sido alimentado por la gran cantidad de basura acumulada en el sótano, supuestamente por unos indigentes que habían ocupado el edificio, una antigua obra que se vio paralizada por el estallido de la crisis inmobiliaria, hace más de doce años.


El humo del incendio se filtraba al exterior a través de muro y desde el suelo, alarmando a los transeúntes. La Policía Local cortó la calle pasadas las diez de la mañana para que pudieran actuar los servicios de emergencias: siete bomberos que acudieron en dos vehículos. La principal dificultad que se encontraron fue llegar al fuego, puesto que estaba en el sótano, así que tuvieron que forzar varias puertas. Tanto la exterior, como dos más, antes de llegar a la zona de trasteros. A esas alturas estaba llena de humo, así que tuvieron que emplear equipos de respiración autónoma para acercarse al fuego. Una vez localizado, lo extinguieron con solo 50 litros de agua.


Problemas

Los allanamientos en esta obra llevan produciéndose desde hace años. Los sintecho se colaban habitualmente en su interior, y ya habían forzado en una ocasión la puerta. Los sucesivos requerimientos consiguieron que el propietario del inmueble (la Sareb o banco malo como se le conoce popularmente) elevara los muros del edificio para dificultar que se saltaran. Incluso se contrató a una empresa de mantenimiento que instaló una alarma y drenó el agua de lluvia que se había acumulado en los sótanos hasta generar una verdadera piscina de agua estancada que en verano se convertía en un criadero de mosquitos que atormentaban a los vecinos desde hace diez años.


Aunque la situación mejoró, los sintecho todavía se cuelan en el inmueble a través de otro edificio en ruinas de la calle paralela, Cardenal Cisneros, puesto que la obra, aunque inacabada, les ofrece techo y paredes en los trasteros. Sin embargo, recientemente, una constructora presentó una solicitud de licencia nueva para poder seguir construyendo y legalizar la parte ya construida, así que puede que el próximo año se retome la actividad.


No es, por otro lado, una situación excepcional. Más de una década después del estallido de la burbuja inmobiliaria, aún subsisten en la ciudad cerca de una docena de esqueletos de edificios a medio construir, cuyas promotoras quebraron y abandonaron el proyecto. Como ocurre con Nuestra Señora de Fátima, con el tiempo se convierten en un foco de basura, sinhogarismo y vandalismo. Es un problema que suscita numerosas quejas vecinales.


Hay que tener en cuenta que, durante el mandato de la Marea Atlántica, se contabilizaron 16 de estas estructuras abandonadas, de manera que en todo este tiempo solo se demolieron dos. En el anterior mandato caducaron numerosas licencias de construcción, pero conseguir que las empresas ejecuten las órdenes de demolición es mucho más difícil y muchas propietarias acumulan miles de euros en sanciones. Urbanismo ha vallado como medida de emergencia alguno de estos solares allanados, como en Vioño en febrero de este año.

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