El repunte de robos con fuerza en los comercios que recorre la ciudad llega a la calle Real

Los daños eran visibles ayer en el número 28 de la calle Real | javier alborés
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La ola de robos en comercios de la ciudad continúa sin que, por el momento, se hayan anunciado detenciones. En esta ocasión, la delincuencia ha golpeado la emblemática calle Real, uno de cuyos comercios amaneció con la luna totalmente destrozada y la calzada salpicada de cristales. Por la mañana, un operario estaba instalando paneles de madera que sustituyera el boquete que dejó el cristal roto.

Ese fue el principal daño que sufrió el comercio, una tienda de complementos, “Guante Varadé”, puesto que los ladrones solo tuvieron acceso al escaparate, y no a la tienda en sí, protegida por una reja metálica. La encargada, María Presa, solo echó en falta un sombrero, guantes y un fular. Que se sepa, no hay ningún testigo presencial de los hechos, y ni siquiera existe constancia de cuando ocurrió, puesto que no había ninguna alarma.

“Un vecino volvió a casa a la una y media, y asegura que estaba todo normal”, comenta Presa. A las tres y media, se personó en el lugar un coche patrulla de la Policía Nacional que recogió todos los objetos que no se había llevado el ladrón del escaparate y se los llevó a comisaría. Poco más se podía hacer. La encargada reconoció que no tiene mucha confianza en que se localice al autor del robo. “No es la primera vez que nos roban. Hace más de cinco años nos rompieron la puerta y nos entraron”, recuerda. Tampoco en aquella ocasión el ladrón fue identificado y detenido.



Un repunte


Casos como el de la calle Real se dan varios en una semana aunque, por el momento, las autoridades se resisten a denominar “ola”. Es más bien un problema que se repite cada cierto tiempo, y que apenas tiene reflejo en las estadísticas, aseguran. Normalmente, los ladrones se limitan a emplear una palanca para romper la puerta y se dirigen a la caja registradora, que vacían antes de darse a la fuga. En ocasiones, se llevan algún otro objeto, como una PDA, pero lo normal es que se limiten al dinero en metálico, aunque a veces apenas llegue a 40 euros. Rara vez roban el escaparate.

Una de esas raras ocasiones fue en una tienda de telefonía móvil en la plaza de Pontevedra, donde ocurrió algo parecido a la calle Real: la reja metálica que protegía la tienda en sí no protegía el escaparate, así que el ladrón forzó la puerta corrediza. Eso ocurrió el 24 de septiembre. Pero ha habido casos más graves. Uno de ellos, el único en el que se ha registrado un herido, fue el de la cafetería “La Cantera”, situada en la glorieta de América fue en la madrugada del nueve de es mes objeto de un nuevo robo con fuerza, como el que había sufrido esa misma semana, en la madrugada del miércoles al jueves. Sin embargo, en esta ocasión, el propietario y sus acompañantes sorprendieron a dos ladrones, que al abrirse paso, hirieron de carácter leve en la mano con una pata de cabra una mujer en el transcurso de un breve forcejeo. Lo curioso es que minutos antes había estado allí la Policía Nacional, pero los ladrones estaban escondidos y creyeron que se había marchado.


Pero ese caso es una excepción: en el resto de los robos, ni siquiera se llegan a encontrar testigos. La Policía Nacional llega nada más sonar la alarma, solo para encontrar la puerta forzada y los responsables huidos. 

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