Los pleitos más pasionales de Mayor Fernández Pita

Retrato de Mayor Fernández Pita. Museo Militar A Coruña
|

Esta es la sexta entrega de los pleitos de Mayor Fernández Pita. Siguiendo con los litigios de esta mujer, encontramos asuntos curiosos en su devenir, como es el caso que nos ocupa.



1618 Enlegajo 2.730/16. Reclamación de Bienes



En este año se encuentra el final del litigio, en el que figura un escrito del procurador de Mayor Fernández Pita y sus hijos, haciendo presente a la sala. Si bien se habían hecho las partijas del Coto de Ledoño, no le había sido entregada ni a ella ni a sus hijos la parte que les correspondía, declarando la sala que no había lugar al auto ordinario que Mayor Fernández solicitaba. En virtud de todo ello pedía que se le diera a ella y a sus hijos la posesión de los citados bienes que en la partija se le habían adjudicado.

En conclusión, ni ella ni sus hijos llegaron a ser dueños efectivos y legales del Coto de San Pedro de Ledoño, sino del directo dominio del lugar de Ledoño y tierras a él anexas, y quizás del quinto de los montes y terrazgos aforados por Gil de Figueroa en 1608 a Pedro Fernández de Cabarcos. Si bien debió ejercer en él mientras estuvo el juez nombrado por el dicho Gil de Figueroa, la jurisdicción civil y criminal de 1612 a 1618, pues en éste último año dice un testigo:



Aunque se denominase Señora del Coto de Ledoño, nunca se vio refrendada por la justicia en tal término ni tampoco llegó a tomar posesión del mismo




“Mayor Fernández Pita tiene el juez del Coto de su mano”. Cuando esta mujer contesta a la querella, lo hace como titular y dueña del Coto, con sus hijos y su jurisdicción civil y criminal y así lo afirmarían también los testigos presentados, siendo su exposición en estos términos:

“Mujer muy honrada, buena cristiana, temerosa de Dios y de sus Santos, quieta y apartada de levantar ruidos y pendencias, muy compuesta y comedida en sus palabras. Noble y Principal de mucha suerte y calidad y por tal habida y conocida, y viuda de casta y honesta de Gil de Figueroa, Escudero que fue de la Real Audiencia. Hijodalgo notorio y descendiente de tales. Que Pedro Cabarcos es vasallo y de menor calidad que su marido por ser forero de él”.


Pese a los excesos que figuran en este recurso, para muestra la forma en que fue redactada, no cabe duda que en ello tuvo un papel importante el procurador que le llevó el pleito, que la ha dejado para la posteridad como una perfecta dama. En cambio, le sobraba mal genio y artimañas.

En definitiva, la posesión del Coto de Ledoño continuó en los hijos y descendientes de Gil Bermúdez de Figueroa, primo hermano, del que fuera marido de Mayor Fernández Pita, el cual se llamaba de modo idéntico.


Como resultado, pasa a la cárcel  de la ciudad presa, siendo liberada a los pocos días con fianza aprovechando  la circunstancia para querellarse contra el cantero



Por tanto, aunque Mayor Fernández Pita se denominase Señora del Coto de Ledoño, nunca se vio refrendada por la justicia en tal término, ni tampoco llegó a tomar posesión del mismo. Se trata de un pleito muy confuso y en donde los lazos familiares se entremezclan con la pasión por la tenencia de la tierra. De hecho, el auto que se dicta el 6 de julio se ordena detener a los hijos de Mayor Fernández Pita, Juan y Francisco de Figueroa. El proceso, como la mayoría de ellos, quedó inconcluso o se extraviaron los papeles.



1618. Enlegajo 19.594/111. Sobre palabras mayores


Es un pleito curioso, del que existen dos versiones, la del querellante y querellado, según la versión de Mayor Fernández Pita, dice que los insultos habrían tenido lugar cuando los obreros penetraron en su casa, causando diversos daños y apropiándose de maderas y otros bienes que valora en cincuenta ducados, recriminando a aquellos que ella es:

“Mujer honrada, buena cristiana, temerosa de Dios nuestro señor y de sus santos, quieta y apartada de levantar ruidos y pendencias, muy compuesta y comedida de sus palabras, noble y principal”. La parte contraria desdice esta versión y apunta que “al estar trabajando en la casa contigua de la calle de la Carnicería, se le acercaron dos mujeres y tras llamarle ladrón y algún otro insulto, habían comenzado a tirarle palos y piedras”. Mayor Fernández Pita y su hija Francisca de Arratia, para añadir:

“Si no fuere por los presentes, Mayor Fernández Pita, venía con el propósito de matarme, según es, mujer descompuesta y toda la vecindad, está, en intento que se perderán con ella”

Solicitando Pedro Soto el ingreso de ambas mujeres en la cárcel y se desdijesen de sus ofensas. Como resultado, Mayor Fernández Pita pasa a la cárcel de la ciudad presa, siendo liberada a los pocos días con fianza y aprovecha la circunstancia para entablar en la Audiencia la querella que se cita contra aquel cantero que la había hecho encarcelar, siendo éste último también llevado a la cárcel por sus palabras injuriosas, de las cuales debía retractarse, algo que hizo y quedó libre.

“Le conozco por ser mujer honrada de su persona”. Acabando de esta manera aquel curioso pleito, que terminó con los dos litigantes en la cárcel, por unos insultos verbales.



Los pleitos más pasionales de Mayor Fernández Pita