Adelante los PGE

|

Con los Presupuestos Generales del Estado 2022 encaminados hacia el telar parlamentario, una vez obtenida la conformidad de los dos partidos políticos de la coalición de Gobierno, se plantean los finos analistas si es el PSOE o es Podemos el que sale ganando. Es una perspectiva demasiado alejada del verdadero alcance que cabe atribuir al desbloqueo de las cuentas públicas.


El saldo victorioso del envite es de un valor intangible y escasa circulación en la política nacional. Me refiero a la estabilidad, factor imprescindible en la mejora de la economía y la fe del ciudadano en el sistema. Mejor que mejor si además el desbloqueo en el seno del Gobierno se produce por cuenta de dos medidas plausibles.


Una, la racionalización del aporte fiscal de las empresas (mínimo del 15% en el impuesto de sociedades) en línea con lo acordado en la OCDE. Otra, bajar el precio de las viviendas en alquiler, una condición exigida por UP, cuyo aplazamiento en 2020 hizo posible el desbloqueo de los PGE de 2021).


Ambos asuntos, alquileres e impuesto de sociedades, forman parte del impulso de Podemos por hacerse con la agenda social del Gobierno. Algo que se ha hecho visible en las recientes batallas por las pensiones, el SMI, los ERTE, el precio de la luz, etc. Al fondo, el todavía inédito proyecto de la vicepresidenta, Yolanda Díaz, por encabezar una plataforma de “voluntades” -eso dicen en su entorno- a la izquierda del PSOE. Todavía es una incógnita sin desvelar del todo.


Ahora vale la pena recordar que los PGE son la herramienta del Ejecutivo para mejorar la vida del ciudadano. Y que su aprobación es una de las tres grandes tareas que la Constitución asigna al Parlamento (hacer leyes y controlar a Gobierno son las otras dos). Ese es el reto. Que antes del 1 de enero de 2022 otros grupos parlamentarios se sumen al proyecto que sale del Consejo de ministros este jueves 7 de octubre.


Es esta ocasión, con la perspectiva de un volquete multimillonario de ayudas europeas para la recuperación de la económica después de la pandemia, no será difícil que el Gobierno logre las mayorías necesarias en el Congreso y en el Senado, a pesar de las reticencias mostradas en estos últimos días por ERC, que son las propias de una negociación encaminada a obtener ventaja en el reparto de fondos públicos.


En un último lustro marcado por la inestabilidad y el empacho de urnas (cuatro elecciones generales en cinco años), es muy positivo que los PGE salgan de la Moncloa, si no “en tiempo y forma” (mandato incumplido desde 2016), como Sánchez había asegurado, sí con casi tres meses de margen para evitar que tengan que prorrogarse los del año anterior (ver artículo 134 de la CE).

Adelante los PGE