Esto es lo que hay

|

Nos cuentan, los que han vivido en primera fila la convención del PP, que Casado aplaza su viaje al centro y que Ayuso, aclamada con gritos de presidenta, presidenta, sigue siendo un relevo de cara al futuro.


Feijóo, que estuvo en primera fila nos dejó frases como esta: somos un partido serio sin luchas entre nosotros. Disculpemos su falta de memoria pues ya pasó tiempo desde que un grupo encabezado por Cuiña, con Baltar y otros “grandes” del partido se revelaron ante Fraga…y de ahí viene el poder de los populares orensanos y el ejemplo más pertinaz del caso Jácome….


Y aquí tienen al secretario de los populares gallegos presumiendo ¿? de que Galicia tendrá pronto presupuestos, algo que ahora en España no se sabe (sic). El asunto, señor Tello no es tenerlo sino que sean eficaces….


Como nos recordaba en ese periódico José Manuel Pena, la derecha llega gobernando en Galicia más de treinta y cinco años y el saldo es jóvenes haciendo la maleta para emigrar en busca de un futuro mejor es impresionante. Y siguen las carencias en sanidad (la penúltima con los pediatras reclamando recursos económicos y de personal en su reciente Congreso Nacional, por no hablar de la educación, amén de una falta de pulso en el gobierno autonómico.


De Europa nos llega una buena nueva ya que Bruselas declara ilegal la prórroga de la concesión de la AP 9 –la autopista más transitada en Galicia – que Aznar amplió hasta el dos mil cuarenta y ocho. Por cierto: las tarifas subieron, desde 2008, un siete por ciento. Otro regalo sobre el que “o noso presidente” guarda silencio.


Aquí cuando el problema no es el puerto nos llegan los problemas del aeropuerto: más desvíos por la niebla y menos rutas. Todo no es malo, claro y ahí está la cifra de casi un millón de beneficiados con el ingreso mínimo vital y la nueva prórroga de los ERTE así como la promesa de la ministra de Trabajo de seguir con ese modelo.


Y no se puede ocultar –la manifestación del otro día refleja ese hartazgo– el cabreo de los vecinos de Os Mallos hartos de la inseguridad en su barrio.


Podían unirse otros vecinos de distintas zonas para, todos unidos, preguntarse quienes vigilan la velocidad en las calles donde una señal obliga a transitar a treinta kilómetros por hora, por poner un ejemplo hartamente repetido…

Esto es lo que hay