La jeringa del presidente

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No me imagino al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, con una jeringa en la mano e inyectando vacunas contra la Covid. Lo digo porque cada vez que habla parece que él, y solo él, ha sido el gran artífice de alcanzar unas cotas tan altas de vacunación entre la población española. Cada vez que habla da a entender que todo el proceso ha sido desarrollado según su estrategia para alcanzar las metas que ahora tenemos.


En unas recientes declaraciones, después de pasar una larga temporada de descanso vacacional a cuerpo de presidente, daba a entender que, desde la sombra, la más profunda de las sombras, él controlaba todo el proceso de vacunación. Tremenda desfachatez. El número de personas vacunadas es un logro, en totalidad, del trabajo desarrollado por los equipos puestos en macha por las Comunidades Autónomas. 


Una labor, un trabajo que ha tenido numerosos palos entre las ruedas del engranaje de funcionamiento puestos desde los servicios pertenecientes al Gobierno de España. Y como prueba la falta de envíos de vacunas en numerosas ocasiones y que motivaba que los programas previstos para la inoculación de las personas convocadas se tuvieran que suspender o aplazar por falta de viales.


Insisto, no me imagino al presidente Sánchez con un apósito en una mano, y una jeringa en la otra para vacunar al personal. Capaz sí que es capaz ya que desde que ocupa el edificio de la Moncloa el trabajo marquetiniano y de propaganda son sus metas fundamentales que ofrecer a los españoles.


La vacunación lleva muy buen camino, pero el resultado alcanzado no se debe al señor Sánchez y a ese equipo de expertos que nunca existió. Los logros conseguidos hay que apuntarlos al haber y al esfuerzo de miles de sanitarios que llevan meses al pie del cañón con la finalidad de seguir combatiendo el mal que tantos miles de muertos ha ocasionado.


Líbrenos de que no se le ocurra a su equipo de asesores programar la fotografía con una jeringa en la mano e inoculando la vacuna a un ciudadano cualquiera. El presidente Sánchez, si se lo propone, sería capaz de hacerlo.

La jeringa del presidente