La “operación bikini” que solo está al alcance de las focas

Las hembras de foca del Aquarium Finisterrae reciben a los visitantes con sus mejores galas mientras que los machos aún están llenos de algas | patricia g. fraga
|

Como cada verano, los que pasaron de hacer dieta en abril no han tenido más remedio que exhibir sus pálidos michelines al sol. La “operación bikini”, como se denomina a este ritual, es una búsqueda de esa delgadez saludable y canónica que provoca tantas satisfacciones como complejos. Pero hay especies que saben mucho más que la humana en lo que se refiere a tumbarse al sol junto al mar y que han evolucionado hasta desarrollar su propia versión de la “operación bikini”. Un ejemplo de ellos son las focas del Aquarium Finisterrae, que estos días exhiben sus resplandecientes pieles grises, recién mudadas ante los visitantes del acuario


El técnico Alfredo Veiga explica que, como todos los animales (humanos incluidos) las focas mudan el pelo y lo suelen hacer por estas fechas, precisamente. “Lo suelen hacer a principios de verano, justo después de la reproducción”, añade. En esto también difieren de los humanos, que suelen esforzarse por presentar su mejor aspecto antes de reproducirse. En todo caso, son las hembras las que han cambiado de piel, mientras que los machos han tenido que pasar ese proceso: las féminas son la mayoría de los trece ejemplares de Phoca Vitulina Vitulina, así que solo cuatro machos, feos porque todavía siguen envueltos su vieja piel, esperan que llegue el momento de su muda.


“Con el paso del tiempo, la piel de las focas se va oscureciendo –explica Veiga–. Sobre todo porque se le van adhiriendo pequeñas algas, pero al mudar de piel vuelven a su tono gris original”. Tumbadas al sol, lisas y relucientes, las hembras parecen sonreír sin complejos ante los visitantes que acuden estos días a contemplarlas. No es un gris uniforme, sino que está vetado de manchas, que son únicas de cada individuo y es precisamente lo que permite al personal del acuario identificar a cada uno de ellos, con tanta seguridad como si fueran sus huellas dactilares. Pero además de presumir, la nueva piel les permite estar más frescos en verano.


Muy adaptables

“El calor no les afecta mucho, porque son animales muy adaptables”, aclara el técnico. Su pelo tiene dos capas y entre las dos se acumulan burbujas de aire que le permiten mantenerse caliente cuando hace frío. Si tienen calor, extienden sus aletas lo más posible, puesto que en ellas no tienen pelo, para que el calor se escape por ellas, de la misma manera que un elefante hace cuando agita las orejas.


Esta especie, la Phoca Vitulina Vitulina, procede de las Hébridas y otras islas al norte de Escocia, y su color de piel se vuelve moteada para proporcionarles camuflaje cuando se tumban entre las rocas a descansar y tomar el sol, de manera que son una especie diferente de las focas polares, que son tristemente célebres precisamente por la piel blanca de sus crías, que eran sacrificadas antes de su primera muda, cuando solo tenían unos meses de edad. “Es una adaptación natural, precisamente para esconderlas de los depredadores entre el hielo”, explica Veiga.


En cambio, las crías de la Phoca Vitulina Vitulina tienen la particularidad de que mudan la piel cuando aún están en el vientre materno, de manera que el lanugo, como se llama, es expulsado junto con el líquido amniótico. No es muy agradable, pero todo sea por presentarse ante el mundo con el mejor aspecto.

La “operación bikini” que solo está al alcance de las focas