La ORA recaudó casi un 20% menos el año pasado debido a las restricciones y a las peatonalizaciones

La Concejalía de Movilidad introdujo en febrero del año pasado la zona roja en la ORA | javier alborés
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Por las calles marcadas de azul, es habitual ver a los vigilantes de la ORA, PDA en mano, en busca de infractores. La Ordenanza Reguladora del Aparcamiento está sufriendo cambios: las peatonalizaciones y el aumento de las plazas vecinales que sustituyen el azul por el verde amenazan con reducir los beneficios de la concesionaria, Setex Aparki, por lo que el Ayuntamiento puede que tenga que compensarlo: solo en el primer trimestre de este año, se recaudaron 824.807 euros, lo que apunta a una recuperación con respecto al año pasado, cuando los ingresos cayeron un 20%.


En efecto, según los datos facilitados por la propia empresa al Ayuntamiento, la pandemia afectó de forma importante a la recaudación (puesto que cesó su actividad por orden municipal durante el confinamiento), que llegó a ser 2.854.389,89 euros, una de las cifras más bajas desde que comenzó el actual contrato, el 16 de octubre de 2015. Sin embargo, ya en 2019 se había registrado un descenso con respecto a 2018 de cerca del 8%, lo que puede achacarse por lo menos en parte a la política de peatonalización que ha seguido el Gobierno local de Inés Rey (en la misma línea que la Marea Atlántica o el PP), dado que el parque móvil coruñés no ha sufrido cambios, ni tampoco la movilidad metropolitana.


Líneas rojas

Fue en febrero del año pasado cuando se añadió un nuevo color a la ORA: el rojo, que indica un aparcamiento de un máximo de 60 minutos que se suma al azul (máximo dos horas) y al naranja (el de parking exprés, que permite estacionar solo durante 20 minutos). Por ahora no existe más que en el entorno de los mercados de Eusebio da Guarda (plaza de Lugo), de Santa Lucía y de San Agustín.


En todo caso, la nueva señal no provocó un aumento de denuncias del 092, que desde que se implantó el nuevo sistema han ido cayendo en picado. Un ejemplo de ello es el desplome de las retiradas de vehículos por la grúa municipal debido a infracciones de la ORA: el año pasado solo se dio en dos ocasiones, y en años anteriores la cifra también se había mantenido muy baja, comprada con las 47 de 2016, el primer año completo de la nueva concesión. En cuanto a las multas, en 2018 llegaron a dos por exceder el tiempo máximo permitido y cuatro por haber aparcado sin abonar. El año pasado, el 092 ni siquiera los contabilizó.


No es que los coruñeses, o lo que visitan la ciudad a diario provenientes del área metropolitana, se hayan vuelto más cumplidores: el nuevo sistema permite anular la denuncia pagando seis euros si no se ha sacado el ticket o 1,5 euros por haber sobrepasado la hora. Además, también hay que tener en cuenta el efecto de las nuevas tecnologías, dado que el 57% del pago se realiza a través de la aplicación Easypark, en tarjeta un 7% y en efectivo solo el 36%.


Un millón al año

Gracias al actual contrato, diseñado durante el mandato de Carlos Negreira, el Ayuntamiento percibe un canon del 32,41% (12,20+20,21), mensual y anual, más la recaudación de tasas de anulación. Según reveló en su día el anterior alcalde, Xulio Ferreiro, con la anterior concesión, el Ayuntamiento ganaba al mes alrededor de 20.000 euros, mientras que ahora las arcas municipales reciben más de un millón de euros al año, más de lo que se había calculado en un principio.


Sin embargo, aunque la actual ORA ha probado de forma sobrada su rentabilidad, .no está tan claro si contribuye tanto a la movilidad. El objetivo de la ORA es garantizar el relevo en el estacionamiento: que los vehículos permanezcan aparcados el tiempo necesario para que sus dueños hagan sus compras o cualquier tipo de recados y luego dejen el espacio libre de manera que siempre haya un lugar donde estacionar. Y eso, en A Coruña, sigue siendo una cuestión de suerte.

La ORA recaudó casi un 20% menos el año pasado debido a las restricciones y a las peatonalizaciones