Las autoridades descubren una fiesta ilegal en Bens durante el rescate de un hombre en la costa

La casa mostraba ayer los restos de la fiesta que se había celebrado la noche anterior | quintana
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La noche del sábado al domingo estuvo llena de incidentes relacionados con el ocio nocturno. El más extraño de ellos, el rescate de un hombre de 38 años de las rocas de Bens, a donde fueron los Bomberos en respuesta a una llamada de la víctima de su situación a las nueve y media de la mañana. Cuando las autoridades estaban en la zona, descubrieron varios taxis que se dirigían a recoger a gente a un lugar aparentemente deshabitado. Al seguirlos, descubrieron una fiesta con cerca de 30 personas en la que irrumpieron agentes de la Policía Local de ambos municipios media hora después.

Qué clase de fiesta es, no está claro: las autoridades la denominan botellón y algunos de sus participantes, “rave”. En realidad, según cuenta uno de ellos, todo empezó como una simple fiesta de cumpleaños en una casa vacía, abandonada, en medio de una pista forestal. Parecía el sitio ideal, un refugio aislado donde poder pasárselo bien sin molestar a los inexistentes vecinos. La fiesta había empezado la tarde del sábado y había continuado hasta la hora de cenar. “Aquí celebramos un churrasquito”, explicó uno de ellos. A medida que avanzaba la noche acudió más gente, así que llegó a haber alrededor de treinta personas en la fiesta, pero nadie lo hubiera averiguado de no ser por el accidente en la cala de Bens.

Al parecer, había ocurrido a la una de la madrugada. La víctima se había caído entre las rocas a la altura de la depuradora y no podía salir por sus propios medios. Después de ocho horas, decidió llamar a las autoridades. En ese momento apareció un corredor que le echó una mano. Fue entonces cuando cayó al agua y sufrió un ataque de hipotermia, pero ya estaba fuera del agua cuando acudieron los bomberos.

Mientras las autoridades estaban en ese operativo, descubrieron un sospechoso desfile de tres taxis. Al seguirlo, descubrieron la fiesta. Los participantes vieron entrar a los agentes con sorpresa y algunos se quejan del trato brusco. Uno de ellos menciona que le hicieron daño en un brazo. También hubo algunos cacheos en busca de drogas, aunque aseguran que no encontraron nada. “Pero en general, se portaron bastante bien”, reconocen. En todo caso, no se impusieron sanciones.


Actuaciones


Por otro lado, el de Bens no fue el único botellón disuelto durante la noche pasada: se encontraron a varias docenas de jóvenes en la finca de los Mariño, por segundo día consecutivo, que los agentes tuvieron que disolver, al igual que a otro botellón en la playa del Orzán sobre la una y media de la mañana. Igualmente se localizaron grupos de jóvenes en la calle Socorro y en la plaza de María Auxiliadora, que hubo que disolver para cumplir la normativa anticovid.

Pero la acción no solo se vivió en la calle: la Policía Local recibió varias llamadas de personas que se quejaban de que sus vecinos habían montado una fiesta en su casa. Eso llevó a actuaciones en la plaza del Papagayo y en la calle San Andrés, en las que se requirió a los residentes a que dejaran de hacer ruido, aunque no se les llegó a multar. Las fuentes consultadas señalan que en ninguna de las fiestas se reunió una gran cantidad de gente.

A pesar de la ausencia de sanciones, la del sábado fue una de las noches más accidentadas que se han registrado en A Coruña desde el comienzo del verano, señalan las autoridades. 

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