Crecen los rescates en las playas de A Coruña con la llegada de la ola de calor

La estuvo abarrotada durante todo el día de ayer | javier alborés
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Con la subida del mercurio, la actividad ha vuelto a los arenales coruñesas, que se han visto inundados de bañistas que buscaban alivio del calor a la orilla del océano. Por primera vez des que comenzó el verano, los socorristas han tenido que extremar la vigilancia, con el resultado de que han tenido que lanzarse al agua en tres ocasiones el martes para sacar a personas que corrían peligro. Se espera que la ola de calor continúe, así que las autoridades piden a los bañistas que extremen la vigilancia.

El arenal más problemático ha sido el Orzán, donde han tenido lugar los rescates, sobre todo en las rocas que la separan de Matadero. La marea fue bastante fuerte tanto el domingo como el lunes, y esas rocas son una zona muy batida, de manera que los socorristas tuvieron que sacar de allí a los bañistas imprudentes. No fueron rescates que entrañaran un gran riesgo, porque las víctimas se hallaban cerca de la orilla y los socorristas actuaron rápidamente, pero son un cambio importante en una temporada de baño que se ha caracterizado por la inactividad causada por el mal tiempo. 


Algunos de los arenales, como San Amaro u Oza, han llegado al máximo de su capacidad en los últimos días 



La fuerte corriente provocó que la moto náutica de los socorristas tuviera que recorrer la orilla continuamente, siempre al quite de los bañistas que se aventuraban demasiado mar a dentro o que se dejaban arrastrar sin darse cuenta. El peligro era mayor en el Orzán porque es una playa más abierta y porque es el arenal que más jóvenes y turistas recibe. “Es la playa que más tira, y a la que más vamos al agua”, comentan los socorristas.


Patrulla en moto


El lunes por la mañana, ya previendo la afluencia de gente, los socorristas celebraron un simulacro. “El domingo fue el momento en el que el mar estuvo peor, ayer no fue tan grave”, señalan. Pero el lunes, tras el simulacro, tuvo lugar un nuevo caso de bañista que se había internado demasiado en el agua y la moto náutica tuvo que salir para acompañarlo hasta la orilla.

Las playas de Oza y San Amaro son las más abarrotadas, pero también Riazor. El lunes los socorristas vigilaron a más gente bañándose que en todo lo que va de verano, pero el resto de la semana se presenta más complicado. No solo porque se espera que el calor mantenga la afluencia de visitantes alta, sino porque el pronóstico indica un fuerte oleaje que puede complicar la situación en un verano en el que, por el momento, no se ha registrado ningún incidente de vida o muerte. 

Crecen los rescates en las playas de A Coruña con la llegada de la ola de calor