El 092 mantiene a raya el botellón gracias a una vigilancia continua

Agentes de la Policía Local, durante una patrulla| pedro puig
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El suceso registrado en Mallorca, en la que una gran celebración universitaria provocó un gran brote del coronavirus, pone de nuevo el acento sobre las fiestas organizadas por los jóvenes, donde el control sanitario brilla por su ausencia. A pesar del levantamiento de restricciones, las autoridades siguen presionando para evitar que se formen grupos de jóvenes bebiendo en público, los temidos botellones, que se siguen celebrando cada semana, en lugares como Santa Margarita.


“Estamos hartos de echarlos de aquí”, comentaba un agente municipal, que reconocen que el botellón, contra el que el Ayuntamiento comenzó a luchar incluso antes de la pandemia, todavía no está erradicado. Eran cerca de treinta jóvenes los que se habían dado cita en la zona de merenderos del parque. Muchos de ellos, muy jóvenes, incluso se sospecha que hubiera menores entre ellos.


La mayor parte se disolvió en cuanto los agentes de la Policía Local hicieron acto de presencia, aunque algunos se resistieron a marcharse, lo que provocó que los policías sacaran el bloc de notas. Desde que la Xunta prohibió el consumo de bebidas alcohólicas en público, sancionar es mucho más fácil, aunque el 092 actúa con mesura: solo cuatro actas dentro de la normativa Covid.


Los jóvenes se van, pero siempre lo intentan de nuevo, lo que obliga a la Policía Local a mantener la vigilancia. “Afortunadamente, no hay tantos lugares donde puedan celebrar el botellón”, explican. Las plazas como las de Vigo o Lugo, las playas como la del Orzán, y algunos parques y otras zonas como la finca de los Mariño son sus lugares favoritos.


Las últimas restricciones

Los agentes tienen órdenes del Ayuntamiento de no permitir los botellones. Puede que esta sea la última restricción que se mantenga, más allá de la pandemia. Por el momento, la Xunta no tiene intenciones de derogar la normativa sanitaria que prohíbe beber en al calle y que se ha convertido en una verdadera herramienta contra el botellón, como muchos jóvenes están aprendiendo por las malas.


De todos modos, las autoridades no saben qué ocurrirá cuando comience el curso universitario de nuevo, como ignoran cuáles será las condiciones de la epidemia en septiembre.


El botellón es un fenómeno universitario, pero en verano hay muchos adolescentes que comienzan a beber a una hora temprana, ya por la tarde, acuciados por al hora de vuelta a casa. El Ayuntamiento se mantiene firme: cuando se inicie el curso, no habrá botellón, y menos en los jardines de Méndez Núñez.

El 092 mantiene a raya el botellón gracias a una vigilancia continua