Una secuela con la que no contábamos

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Una de las secuelas de la pandemia con la que no contábamos, quizá porque nos creemos mejores de lo que al final demostramos que somos, es la falta de prudencia al volante. Como si cada mes que hemos pasado sin poder salir de nuestro municipio, nuestra comarca o nuestra comunidad haya ido restando sentido común a la hora de coger el coche. En el último fin de semana ha habido catorce muertos en accidentes de tráfico y los servicios de emergencias alertan de un aumento de los siniestros –mortales o no– en los que los conductores circulaban bajo los efectos del alcohol o las drogas. Es como si alguno quisiera recuperar de golpe el tiempo perdido y en el proceso perdiese la cabeza. Lo peor es que ese, habitualmente, no es el que pierde también la vida, suele ser más bien el que se la arrebata a los que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino. FOTO: El estado de uno de los coches implicados en uno de los accidentes mortales del fin de semana | EFE

Una secuela con la que no contábamos