La duda entre el obligado cumplimiento y la recomendación

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Ni BOE ni boa, que diría una madre para zanjar el asunto. Las comunidades contrarias al decreto de nueva normalidad impuesto por el Gobierno no dan la batalla por perdida, por más que el texto ya esté publicado y haya entrado en vigor. Madrid, como siempre la más belicosa, prevé recurrir ante la Audiencia Nacional. La Xunta, más prudente, analiza hasta qué punto las medidas son de obligado cumplimiento, como dijo la ministra de Sanidad, o solo una opinión. Y en el fondo del asunto, la sensación de que ahora el Ejecutivo quiere controlar una gestión de la que se desentendió durante meses, los más duros de la pandemia, en concreto. Y eso, que se puede ver como una venganza política, también es una cuestión de coherencia: aquello de no tocar lo que funciona. FOTO: Clientes en un local abierto hasta la una | EFE

La duda entre el obligado cumplimiento y la recomendación