“Cada euro que se gasta en sanidad tiene un coste pero su valor es mucho mayor”

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En un segundo plano durante años pero con mucho trabajo de campo a sus espaldas, Héctor Castro asumió hace unos meses la presidencia del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña. Desde el puesto trata de defender que el sector no admite más recortes.

En mayo substituyó a Rosa Lendoiro. Ya adaptado, ¿habrá cambio de ciclo en el Colegio?
Cualquier cambio de junta, aunque sea parcial, implica cosas nuevas. Hay gente como yo, de la anterior junta, que continúa pero también hay personas nuevas con ideas nuevas. Más que cambio en la manera de funcionar o en las líneas estratégicas, el cambio que va haber es el que impone la sociedad. Estamos en una época de cambio en general, no solo en la oficina de farmacia sino también en los hospitales, los laboratorios...

Pero algún proyecto tendrán...
Sí, a mayores de los cambios que comentaba tenemos unas líneas estratégicas que implican incrementar la formación de colegiados, la presencia del colegio en las redes sociales y mejorar y aumentar la imagen del farmacéutico de cara a la sociedad. Pero el trabajo de la anterior junta fue importante y dio buenos frutos.

Uno de esos cambios sociales de los que habla es la crisis, ¿hay que reinventarse?
Cuando todo el sector de la farmacia va cambiando el colegio tiene que ir a la par de sus colegiados. Tenemos que reinventarnos para darles nuevos servicios. Hay muchas farmacias que están en dificultades y tenemos que prestarles especial atención. Nuestro papel es defenderlas ante la Administración.

¿Sufren maltrato de las instituciones en los últimos tiempos?
No somos ajenos a la crisis pero de un año a esta parte hemos notado que se ha incidido especialmente en los medicamentos y en las farmacias. En general, porque el farmacéutico de hospital también se ve obligado a hacer más con menos. Además, la sociedad exige que si hay tratamientos nuevos estén a su acceso porque son fármacos muy buenos y prometedores pero también muy caros.

¿No llegan a las oficinas?
Generalmente estos son de uso hospitalario pero es verdad que hay determinados medicamentos de oficina de farmacia que también son caros. Cuando representen un beneficio importante con respecto a los que ya había será necesario incorporarlos a la financiación pero esto generará un sobrecoste para el sistema que habrá que asumir.

¿Resultaría más beneficiosa esa vía que los recortes en los precios de los fármacos?
Hay que tener claro que cada euro que se gasta en sanidad tiene un coste pero su valor es mucho mayor en el sentido de que, si la Administración paga un medicamento, está ahorrando a medio y largo en un paciente porque está más controlado. También obtiene un beneficio mucho mayor para la persona. Los recortes en este ámbito son delicados.
Tal y como son las políticas de Sanidad, ¿cree que los hospitales podrían rechazar tratar a algunos enfermos en un futuro próximo?
Estoy convencido de que no hemos llegado al punto de que se niegue un tratamiento cuando haga falta. Los hay muy caros, como el de la hepatitis C pero es de curación y no de cronificación lo que te evita un trasplante, futuras bajas laborales… y aporta un gran beneficio para el paciente. La Administración debería escuchar a las sociedades científicas, a los expertos, y tener claro que el valor de un medicamento es mucho mayor que el coste que tiene.
¿Escucharlos a ustedes?
Al sector sanitario en general. Escuchar sus reivindicaciones porque muchas veces es complicado entenderlas por la situación que se está produciendo pero, cuando te paras a pensarlo, hablamos de unas repercusiones mucho más amplias que las que habrá a corto plazo. No pueden rebajar más la factura farmacéutica porque hay pacientes a los que, debido al copago, se les hace cuesta arriba asumir el precio del fármaco.

Lo denuncian a menudo…
Sí, porque hay gente que ha dejado de retirar fármacos por diferentes motivos. Con el copago algunos consideraron que ahora ya no necesitan medicamentos que necesitaban y otros que prefieren gastar el dinero de un medicamento que consideran accesorio en otra cosa. La crisis lleva a muchas familias a tomar decisiones que muchas veces no son las correctas. No debemos olvidar que una medicina está prescrita por un médico que ha diagnostica do una dolencia. Nuestra labor es garantizar que se cumpla el tratamiento.

Padecen las reiteradas bajadas del precio de los compuestos. ¿Teme por el futuro?
Creo que se ha llegado a un límite de capacidad de endeudamiento y resistencia ante las bajadas de facturación. En Galicia hay una ley que obliga a transmitir la oficina una vez llegados a los 70 años. Debido a ello ha habido muchos cambios en los últimos años y los precios de transmisión de hace cinco años no son en absoluto los de ahora. Se asumían unas cifras astronómicas y las consecuencias se pagan ahora. Cuando bajan los márgenes, los que han comprado farmacias se ven muy apurados para poder pagar y asumir los créditos. Realmente seguimos con el mismo margen del 5% pero si bajan los precios ese 5% no es igual y los ingresos se reducen. Así se demuestra ese límite del que hablaba porque hay negocios en concurso de acreedores y otros que se tienen que refinanciar o plantearse reducciones de horarios. De momento la gente continúa aguantando las plantillas, que en Galicia son de 2,7 farmacéuticos por oficina.

¿Les ayudan los bancos?
Ahora mismo cada profesional busca la alternativa que puede o que le dejan. Las situaciones son muy variables pero sí hay quien encuentra refinanciación aunque es a unos intereses mucho más complicados de asumir. Esto es una huida hacia delante pero los que no la consiguen entran en concurso de acreedores.

¿Es posible que veamos algunos cierres o desahucios?
Desahucios no porque cuando uno llega al límite en el que no puede asumir más el crédito intenta vender o la farmacia va a subasta judicial. Si nadie compra, ni siquiera en la subasta, se produciría el cierre. n

“Cada euro que se gasta en sanidad tiene un coste pero su valor es mucho mayor”

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