“En A Coruña tenemos mucha incidencia de cáncer de piel en gente mayor”

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Los meteorólogos franceses erraron en sus predicciones y España y, por supuesto, también A Coruña han iniciado un caluroso verano que va camino de surtir de moreno para varios meses a la población de la ciudad. Sin embargo, una exposición prolongada a los rayos del sol casi nunca es positiva. Lo sabe bien Eduardo Fonseca, jefe del servicio de Dermatología del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), que lleva años descubriendo problemas derivados de la falta de protección por parte de la ciudadanía. De hecho, lejos de lo que se pueda creer, afirma que en el entorno se descubren muchos casos de cáncer de piel a edades adultas.

Llega el verano y la exposición prolongada al sol, ¿la ciudadanía está cada vez más concienciada para protegerse o sigue olvidando ese punto?
En general noto una concienciación progresiva. Por lo menos la mayor parte de la gente conoce la información, otra cuestión es que luego la aplique. Eso son cosas diferentes. En el sector infantil pueden darse una serie de problemas por cuidados inadecuados pero, en general, todas las madres suelen ser extremadamente cuidadosas.

¿Hay algún perfil de la población coruñesa que obvie más estos cuidados?
Los adolescentes o los chicos jóvenes que conocen perfectamente las recomendaciones pero muchos de ellos no hacen ningún caso porque priman otros valores de tipo estético o de relación. No es que no se protejan por falta de conocimiento sino por prevalencia de otro tipo de intereses. En la edad adulta hay sobre todo mujeres, pero también hombres, que tienen un mayor interés por el bronceado aun sabiendo que asumen determinados riesgos.

¿Y qué ocurre con la gente más mayor?
Hay una preocupación excesiva porque hay quien no sale a la calle por miedo a que le de el sol. Y generalmente a esas edades el daño ya está hecho.

Aunque el papel del servicio no es dar consejos, ¿qué tipo de factor de protección se recomienda por la meteorología que hay aquí?
No se puede generalizar. Hay que tener en cuenta que nosotros vemos a enfermos, no a personas sanas, por lo que siempre deben emplear factores de protección altos. Digamos que serían los más altos posibles porque son pacientes con enfermedades que pueden ir desde una hipersensibilidad a la luz a una piel muy deteriorada por el sol que está acumulando radiación en determinadas zonas.

Hace unos días los farmacéuticos lamentaban que la ciudadanía se olvide de las calvas, las orejas o los empeines y aseguraban que de ahí se derivan muchos problemas...
Es que es de sentido común. Si hay zonas que no proteges esas zonas no están protegidas, pero no hace falta que sea con cremas. Por ejemplo para las calvas hay otro tipo de protección más eficaz que es llevar sombreros o gorros puestos.
¿Todo el mundo necesita algún tipo de protección solar antes de exponerse a los rayos?
No, la gente de raza negra o piel muy oscura no necesita fotoprotector si va a hacer una exposición más o menos normal. Su nivel de protección biológico es extremadamente alto y si interferimos demasiado a lo mejor se les crean problemas de síntesis de vitamina D, que ya tienen dificultada por su intensa fotoprotección natural. Además, en la gente de raza negra prácticamente no hay riesgo de tumores condicionados por la exposición solar.
¿Una vez pasado el verano con qué se encuentran?
La gente con quemaduras no suele venir a dermatología, normalmente son atendidas por los médicos de Atención Primaria y quizá, en algún caso extremo, en un servicio de quemados.

Pero sí verán a mucha gente con posibles melanomas.
Evidentemente, pero no por la exposición de un año, son los efectos de varios años, pueden ser diez, veinte, treinta... que van provocando una serie de transformaciones en el material genético.
En A Coruña las condiciones climáticas no invitan a pensar que se den muchos de estos casos.
Sí, tenemos mucha incidencia del cáncer de piel porque cuanto más envejecida está la población, más tumores detectamos y aquí tenemos una población envejecida. En consecuencia se da una afección muy alta en relación a las condiciones de exposición al sol, que es menor que en otras zonas por la meteorología.

Sin embargo, el culpable no es únicamente el sol...
Por supuesto. Hay tumores que no tienen nada que ver con la exposición solar; hay muchos factores además de la radiación que condicionan para padecer cáncer de piel.

En cualquier caso, no será muy favorable al extendido uso de solariums.
No es recomendable desde el punto de vista de la prevención del cáncer cutáneo. En el caso de la fototerapia hay que recordar que todo en medicina es una evaluación de riesgos y beneficios. Los pacientes de este servicio tienen que tener una serie de medidas para minimizar sus riesgos.

En otros países vemos cómo crece esa adicción que llaman tanorexia (adicción al bronceado). ¿En el servicio son conscientes de que este problema exista aquí?
Radicalmente sí, existe en todo el mundo. No es que aquí sea una cosa muy generalizada pero hay un grupo de personas que tienen esa adicción. Generalmente no quieren ser tratados, salvo que tengan alguna consecuencia por sus hábitos, y en el caso de serlo sería en psiquiatría porque es una adicción como otra.

Al margen de dolencias derivadas del sol, ¿diría que Dermatología es una de las áreas que atiende a más pacientes?
Efectivamente, tiene mayor carga asistencial porque hay enfermedades muy frecuentes. La piel es el órgano más grande que tiene el cuerpo humano y le afecta cualquier cosa; desde el frío al calor o los medicamentos. Aquí, como todo es visible, incluso cosas que realmente son intrascendentes son motivo de consulta.

“En A Coruña tenemos mucha incidencia de cáncer de piel en gente mayor”

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